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Índex* – Maio, 2016

Que sabor tem um Beijo? Para ele? Para ela? Tem o gosto de encontro, encontro assim meio de lado, a cabeça de Manoela deitada de lado para receber o Beijo de Pedro. Era feito um aconchego, aquela cabeça deitada, no ombro de seu amado. O Beijo, assim torto parecia. Mas não era torto, era místico e ali se fazia um santuário.

            Naquele instante celestial, um Raio de Sol tocou a Cabeça de Manoela. A Cabeça da menina permanecendo deitada, pendendo assim para o lado, era mais fácil o Raio de Sol a tocar e se inserir no pensamento. Houve então uma Epifania. Todos os momentos vividos, o antes, o agora, o depois explodiram em Manoela, como se fossem um instante só. E a menina-mulher podia no corpo de Pedro entrar, no corpo do homem-menino penetrar, feito o ar em seus pulmões.

(Trecho de A menina do olho verde, de Patricia (Gonçalves) Tenório)

 

O Amor em cada instante do Índex de Maio, 2016 no blog de Patricia (Gonçalves) Tenório.

Lembrete da Editora Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório (Recife, PE – Brasil) | lançamentos dos livros físico e virtual “A menina do olho verde”.

Entrevista e Crítica de Raúl Galache García (Madri, Espanha) | “Vinte e um” / “Veintiuno”, de Patricia (Gonçalves) Tenório).

Amor Amor | Alcides Buss (SC – Brasil).

A vaidade de Pedro | Clauder Arcanjo (Mossoró, RN – Brasil).

Pérolas em “Amor e outros desastres” | Alexandra Lopes da Cunha (Brasília, DF / Porto Alegre, RS – Brasil).

Convite de Antonio Aílton (São Luís, MA – Brasil) | “Compulsão agricode”.

Agradeço a participação e o carinho, a próxima postagem será em 26 de Junho de 2016, um abraço bem grande e até lá.

Patricia (Gonçalves) Tenório.

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Index* – May, 2016

What flavor has a kiss? For him? For her? It has the taste of meeting, meeting so sideways, the head of Manoela lying on her side to receive the kiss of Peter. It was like a warmth, that lying head, on the shoulder of his beloved. The Kiss, so crooked it looked. But it was not crooked, it was mystical and there was made a sanctuary.

That heavenly moment a Sunbeam touched Manoela’s head. The girl’s head remained lying, and hanging to the side, it was easier the Sunbeam to touch her and insert in her thought. Then there was an epiphany. All moments lived, before, now, after burst into Manoela, like an only moment. And the girl-woman could enter in the body of Peter, in the man-boy’s body penetrate, like the air in his lungs.

(Excerpt from “The girl’s green eye”, Patricia (Gonçalves) Tenório)

Love in every moment of the Index of May, 2016 in Patricia (Gonçalves) Tenório’s blog.

Reminder from Raio de Sol Publisher, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório (Recife, PE – Brasil) | launching of the physical and virtual books “The girl’s green eye”.

Interview and Critic from Raúl Galache García (Madrid, Spain) | “Twenty-one” / “Veintiuno,” Patricia (Gonçalves) Tenório).

Love Love | Alcides Buss (SC – Brasil).

Vanity Peter | Clauder Arcanjo (Mossoro, RN – Brasil).

Pearls in “Love and other disasters” | Alexandra Lopes da Cunha (Brasília, DF – Brasil / Porto Alegre, RS – Brasil).

Invitation Antonio Ailton (São Luis, MA – Brasil) | “Compulsion agricode”.

I appreciate the participation and kindness, the next post will be on June 26, 2016, a big hug and see you there.

Patricia (Gonçalves) Tenorio.

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* Índex foi traduzido (a maior parte) apenas para o inglês por uma questão de extensão do post.

* Index was translated (most of it) into English only as a matter of the extension of the post.

** O nascimento de um”A menina”… Fotos: Jaíne Cintra (Moreno, PE – Brasil). The birth of  “A girl”… Photos: Jaíne Cintra (Moreno, PE – Brasil).

Lembrete Editora Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório | lançamentos dos livros físico e virtual “A menina do olho verde” em Recife, PE e Porto Alegre, RS

Convite A menina do olho verde - Patricia (Gonçalves) Tenório

 

“Este livro pode ser lido

Como se fosse um filme de 90 minutos,

Como se fosse uma fábula lúdico-adulta,

Como se fosse você que entrasse na pele de

Manoela, Letícia, Pedro, Jonatas,

Professora Mariana, o Prefeito José,

E investigasse que lugar lhe pertence no mundo:

Um lugar do olho preto,

Ou um lugar do olho verde?”

 

Lançamentos dos livros físico e virtual “A menina do olho verde”, de Patricia (Gonçalves) Tenório

BookTrailer:

Ilustrações: DS Tenório

Design e Vídeo: Jaíne Cintra

Narração e Música: Karla Linck

 

Maiores informações: www.patriciatenorio.com.br

 

Evento Recife:

http://www.livrariacultura.com.br/loja/livraria-cultura-shopping-riomar-2100015/evento/lancamento-do-livro-a-menina-do-olho-verde-com-patricia-goncalves-tenorio-6007508

 

Evento Porto Alegre:

http://www.livrariacultura.com.br/loja/livraria-cultura-bourbon-shopping-country-2100008/evento/lancamento-do-livro-a-menina-do-olho-verde-6007415

Entrevista e Crítica de Raúl Galache García (Madri, Espanha) | “Vinte e um” / “Veintiuno”, de Patricia (Gonçalves) Tenório).

VEINTIUNO_2 (1)

Entrevista:

http://www.azayartmagazine.com/entrevista-a-la-escritora-patricia-tenorio/

Link para compra de Vinte e um / Veintiuno:

http://www.mundibook.com/producto/vinte-e-um-veintiuno/

 

Raúl Galache García

Escritor, profesor de Lengua y Literatura y crítico literario

13/04/2016

 

Llega este libro de la mano de Editorial Mundibook en edición bilingüe. Acierta la editorial al ofrecer la palabra original y la traducida, pues es esta, la palabra, sin duda, una de las protagonistas de la obra.

Patricia (Gonçalves) Tenório no es nueva en esto de la literatura. Escritora desde 2004, cuenta con ocho obras publicadas. Una autora polifacética que se mueve con soltura en la poesía, la novela y el cuento, seguramente porque, al fin y al cabo, la creación es una para quien se vale de la palabra bien forjada. No en vano su obra ha sido galardonada en varias ocasiones.

Veintiuno es un libro de veintiún relatos breves, de esos en los que la condensación juega a favor de la autora y del lector. Como bien dice el escritor Diego Vadillo en su esclarecedor prólogo:

“Los relatos que el lector encontrará en este libro pertenecen a un universo —ese, particular, de la autora que los concibió—, un universo atrapado en el universo-libro“.

Pero no solo es eso. Más bien, cada cuento configura su propio universo, su propia realidad alumbrada y limitada por el lenguaje. Por ello, no es de extrañar que el primero de los relatos, “Alicia en el espejo”, tenga como argumento el de la primera palabra pronunciada por una niña. “Al principio existía la palabra”, dice la cita bíblica. Y así es. Solo conocemos la realidad por medio del lenguaje y solo el lenguaje configura la realidad; como dijo Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. En este primer relato, vemos cómo la protagonista ya conoce su propia realidad y se la explica a sí misma. El paso que da del lenguaje interior al lenguaje exterior lo hace, meramente, por complacer a los adultos. Tras este primer cuento, que abre el libro a modo de “Génesis”, comienza una serie de piezas de fuerte expresividad. En todas ellas destaca la capacidad de Patricia Tenório para crear un microcosmos sólido en un espacio muy breve. Son sus personajes los que crean esa realidad a la que asiste el lector. Es una palabra artística, o lo que es lo mismo, poética; es decir, creadora. Leemos en “Alicia ante el espejo”:

“Me desperté con el bigote de mi padre dándome un beso. No sé de dónde vino, tal vez fue el sofá, blandito, bonito, que juntó una ppp con la aaa y las colocó en mi boca, para complacer a papá”.

Pero, como decíamos, el lenguaje tiene dos dimensiones: la interior y la exterior. El lenguaje interior es el que nos explica nuestro pensamiento. Es este otro de los puntos clave del libro. Los personaje deVeintiuno crean su propia realidad, pero esta acaba enfrentada a la del mundo. Lo vemos en el segundo relato, “María-María”:

“No podían besarse, abrazarse, acariciarse. Pero se miraban la una a la otra como para teletransportase, y miraban bien a lo lejos y cada vez más cerca la piscina azulada creada a través de la cantera”.

La protagonista queda suspendida en el vacío y es su propia mente la que da sentido a ese momento, al margen de lo que el resto de personajes que asiste a la escena entienden que sucede.

Las ensoñaciones forman parte fundamental de la obra. En “Una mirada hacía Estambul”, el título lo dice todo. La forma de mirar la realidad de la protagonista crea la ciudad. La narradora se imagina en otro tiempo, presa en “el harén del palacio de Topkapi”, y la imagen se carga de tal fuerza que el lector la da por cierta.

Al fin y al cabo, no hay más certeza que la que uno ve, no hay más realidad que la que cada cual contempla y crea. En “Estudio 2100″, asistimos a una distopía, un futuro en el que “los libros están registrados bajo el derecho de autor y el orden elegido por la Curia Mayor de Intelectuales”. En tal mundo, el protagonista se sabe escritor:

“Siente las letras pulsando por sus venas, pidiendo pasar de las manos al papel, de los sueños a la realidad”.

“Pasar de los sueños a la realidad”; tal vez sea este el secreto de la escritura para Patricia Tenório. La ensoñación se hace cierta al materializarse en palabras. Como dice el narrador de este mismo cuento:

“Escribe para coger estrellas”.

El don de la palabra creadora, que solo es dado a algunos, pero, eso sí, a cambio de un precio, como le sucede a Pedro, el protagonista de “Estudio 2100″: “De tanto amar, está triste”.

Como ya podrá intuirse, los personajes de Tenório viven a corazón abierto. Se dejan traspasar por la vida, y, al mismo tiempo, la toman al asalto. “El club de los suicidas” tiene como protagonista a José, cuya pasión por vivir ahuyenta las ansias de morir. Dice así el narrador:

“Y algunos de los suicidas, en vez de arrojarse, iban allí, bien callados, a escuchar los sueños de José, los sueños que él no sabía escribir, solo contar; no sabía el porqué, solo recordaba”.

Precisamente en este cuento, “El club de los suicidas”, apreciamos otra de las habilidades de la autora: su capacidad para configurar una realidad onírica, a veces cercana a la pesadilla, lindando en ocasiones con el Surrealismo; y lo hace con muy pocas palabras. Así comienza, por ejemplo, “Incendio”:

“Había cadáveres, allí tumbados, arrojados, dejados en el suelo. En el pasillo del hospital, se veían niños, adultos, viejitos con los rostros medio quemados, medio cortados, medio lavados por el fuego portentoso”.

Patricia Tenório crea imágenes vibrantes y potentes, de las que atrapan al lector y no lo sueltan hasta que concluye el relato. Acudimos de nuevo al prólogo de la obra, donde dice Diego Vadillo, con mayor acierto que nosotros:

“No sabría decir con exactitud si en estos relatos se hace cotidiano lo inaudito o, al contrario, se empuja a lo cotidiano hacia el borde del precipicio de la más sugestiva e imprevisible dislocación lírica”.

Finalmente, el conjunto de palabras, personajes, imágenes y situaciones —microcosmos, en suma—crea una visión particular de la realidad, la de Patricia Tenório, una mirada trascendente. De nuevo acudimos a Vadillo, que dice así:

“Cada relato es un flanco existencial contemplado trascendentemente por Tenório”.

Nada es superficial en este libro. Como en toda buena obra literaria, se le deja al lector la opción de elegir. Él es quien decidirá hasta qué punto quiere ahondar en este universo-libro que es Veintiuno.

(Em www.azayartmagazine.com/veintiun-microcosmos-de-palabras-veintiuno-mundibook-2016-de-patricia-goncalves-tenorio/)

Amor Amor | Alcides Buss*

23/04/16

 

Amor a qualquer preço

não tem sorte

nem começo,

só desfecho.

 

Se de beijo, já tropeça.

 

Se de laços, tem os nós

que as mãos não sabem.

 

Amor inteiro

tem começo

no mistério

de quando sem querer

se quer

 

e, sem amar, se ama.

 

Ah, amor, por que

se esconde

onde anda?

 

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* Contatos: alcides-buss@hotmail.com e www.alcidesbuss.com

A vaidade de Pedro | Clauder Arcanjo*

O dia amanhecera como todos os anteriores — sol largo e franco, vento quente a fazer piruetas pelas ruas e calçadas —, mas uma coisa mudara desde a chegada de Pedro àquela pequena comunidade.

Chegara há pouco mais de um ano. “Com uma mão na frente e a outra atrás!”; segundo comentários da pia dama Gertrudes, avaliadora confessa de todos os passos dos filhos (e não filhos) daquela província. “Em busca de um novo Eldorado!”; nas palavras empostadas do recém-chegado. Com pouco, Pedro estabelecera-se no escambo de secos e molhados na Pedra do Mercado, e logo se intitulou um “promissor negociante nordestino”. Apesar de alguns colegas de feira alegarem que ele fechava poucos negócios, e nós veremos o porquê: tudo que caía em suas mãos, num passe de Midas, virava ouro; ou, ao menos, uma legítima prata.

Se Pedro, ao caminhar displicente pela mataria, colhia uma florzinha do campo, uma desenxabida retirada de um pé de mofumbo, logo a levava para a lapela do seu jaleco surrado, cofiava o bigode ralo, assuntava as calças de brim, com ares de aristocrata e de exímio conhecedor da flora nativa, e começava a propalar, aos quatro ventos, que tivera a sublime sorte de achar uma das flores mais raras da caatinga. “Minha orquídea!…” E haja a mirar o botão da flor, embevecido, a se sentir o centro da atenção de todas as abelhas exigentes, as quais, na certa, logo estariam a sobrevoar-lhe o cocuruto de rei do néctar.

Se Pedro adquiria, no calor do resto da feira do domingo, um pangaré magricelo, pejado de carrapato e de espinhaço duro, cuidava de banhá-lo e ajaezá-lo; e, no final da tarde, já desfilava pelas ruas de Licânia, no rumo da Igreja Matriz, como se montasse um corcel das Arábias, ou um inglês de sangue puro. “Meu rocinante!” E se lhe riam, nem dava trela aos “desafortunados”, colocando tudo na botija da suprema inveja.

Certa manhã, como restos a pagar de uma conta que fazia tempo não recebia do cigano Belmar, tomara posse de uma galinha velha. Velha, arrepiada e, ainda por cima, por demais entristecida pela doença do gogo. Não se fez de rogado: penteou-lhe as penas, limpou-lhe o bico com água de limão, cortou-lhe as unhas… para, logo, a colocar na entrada do seu comércio; deixando vazar, de quando em vez, que se tratava de uma legítima franguinha dos ovos de ouro. “Esta raça de galináceo, gente, muda as penas antes de entrar num novo ciclo de postura. Quem vê pena não antevê a safra de ovos!” Uma semana após, a coitada não resistiu ao gogo e esticou as canelas secas, contudo Pedro atribuiu o fato ao mau-olhado de Dona Safira: “Sempre com seu olhar goro sobre os meus pertences!”.

— Desgraçado! A ver navios onde nem existem canoas — devolveu a patusca Safira.

 

***

 

O domingo de feira raiou como todos os outros — sol largo, forte e franco; vento morno a piruetar pelas ruas, becos e esquinas —, porém uma coisa iria mudar desde a chegada de Pedro a Licânia.

Um homem tomado pelas cãs entrou no Mercado, no final da tarde, com uma enfiada de curimatãs ovadas. Correu vários estabelecimentos oferecendo o fruto de sua pescaria, contudo ninguém lhe pôs preço. Ou por já terem feito as compras da semana, ou por estarem com os poucos cobres já gastos na pinga do Paulo Amaro.

Pedro observava tudo pelo canto dos óculos. Na primeira vez, dissera ao velho pescador que, na sua casa, todos eram mais amigos da carne e dos ossos.

Na hora do Ângelus, cansado, o velho despejou as curimatãs no chão e pôs a matutar o seu prejuízo. Neste exato momento, Pedro fechou a venda e se aproximou, fingindo passar ao largo.

— Para não dizer que não sou um homem caridoso, Velho, faço-lhe uma oferta para compensar a sua vinda de tão longe.

Jogou na mão do pobre pescador uma moeda de valor tão irrisório que nem lhe darei detalhes de valia.

Na casa do sem jeito e sem forças para argumentar, o pescador praguejou baixinho; apanhou a nica e deu as costas para Pedro, não sem antes bater o pó das alpercatas de rabicho.

— Desgraçado.

Pedro, ao se ver de posse das curimatãs, correu para casa, já sonhando com o pirão de peixe à noitinha daquele domingo.

— Santo e bendito pirão!

 

***

 

Na segunda-feira, Pedro, pela primeira vez, perdeu as forças e a renhida vaidade. Também, não era para menos. Passara a madrugada de calças arriadas, sobre o trono de porcelana no fundo da casa.

“Rei da peixada!”; entreouvia, desvalido e tomado pelo aperto das cólicas, entre uma visita e outra à fétida latrina.

— Velho desgraçado!

E o sol, largo e forte, acompanhado por uma ventania travessa, a cobrir de ouro uma nova alvorada em Licânia.

 

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* Contatoclauderarcanjo@gmail.com

Pérolas em “Amor e outros desastres” | Alexandra Lopes da Cunha*

A pérola resulta de um incômodo. Comprarei um par, adornos para os lóbulos de suas orelhas. Brincos também podem ser pequenos ou grandes incovenientes. Muitas vezes, vi mulheres retirarem-se para falar ao telefone, ou para dormir. Os usam como enfeites, imagino para iluminar o rosto, distrair o olhar de eventuais imperfeições, ou até como distração para si mesmas, como quando levam as mãos até eles para terem o que fazer com elas.

Serão pérolas porque decidi assim, apesar de haver sabido depois que simbolizam o dobro do tempo que temos de vida em comum. Hábito curioso esse de associar significados a significantes, anos de casamento simbolizados por coisas mais díspares; metais preciosos, gemas, ou também outros prosaicos como papel, palha, sem haver uma lógica. Ou há e eu não a compreendo, pois o valor dos materiais não está diretamente associado ao passar dos anos. Quinze são bodas de cristal e isso para mim é apenas vidro, que é também areia.

Acordo cedo, tento não fazer barulho para que ela não desperte. Dividimos a cama há quinze anos, acho que não saberia dormir com mais ninguém, fujo de outras camas, culpado, para vir deitar com ela porque assim prometi. Em outro quarto ressonam nossas filhas que, muitas vezes, procuram na cama dos pais o conforto e então dormimos amontoados e mal.

Pérolas verdadeiras são raras, e por isso caras. Além de resultarem de um incômodo, este, um parasita, consegue penetrar a concha do molusco obsceno e indecente, forçando-o a defender-se secretando nácar, um tipo de sílica, apenas em uma a cada dez mil tentativas. Não creio que possa pagar o preço que teriam essas pérolas ocasionadas por acidentes estatísticos, de modo que comprarei as que achar mais bonitas.

Vou pelas ruas ainda vazias, a primavera anda fria, mais que o inverno. As flores colorem os passeios por onde agora poucos se atrevem, apenas alguns velhos e casais também de velhos, braços dados, às vezes carregam na coleira algum cão, que substitui os filhos que já se foram. E vejo, diante de mim, o que serei em trinta, quarenta anos: eu, ela, e talvez um cachorro, que as meninas já terão seguido suas vidas, e eu terei cumprido minha promessa de amá-la e cuidá-la, respeitando-a todos os dias da minha vida. Promessas não podem ser desfeitas e eu não desfiz a minha, só sei o quanto me custou mantê-la, já não mais a vejo ou sei dela, desapareceu após tentar em vão que eu voltasse a amá-la. Persisti, ignorei-a, pude sentir seu desespero, depois percebi que passou a odiar-me, como isso doeu, mas sabia que era o melhor a fazer. Sou homem de palavra, nada poderia dar-lhe, arruinaria tantas vidas se desfizesse o elo que me mantém unido à mãe de meus filhos, mulher que amo e admiro, assim como ela a mim.

Sei tudo isso e me vejo ali, caminhando pelas velhas ruas desta cidade que então significará minha vida, terei palmilhado por mais tempo que outras, já haverei esquecido coisas da minha juventude, a língua que falava então e da qual haverei esquecido por completo, e estarei de braço dado com ela, a mulher que foi minha vida, e na outra mão levarei a guia de um cão talvez já tão velho quanto eu.

Sigo pela rua das joalherias, observo vitrines, me enxergo refletido nos vidros cristalinos. Já o tempo começou seu trabalho de traça devorando-me aos poucos. Contrafeito, recordo as frases que ouvi desta outra que já não me fala, do seu perfume que já não deve ser o mesmo, e não consigo deixar de lembrar dela, hoje principalmente.

Encontro o que eu queria, pérolas perfeitas e redondas, que vão fazer a alegria da mulher que deixei então dormindo no nosso leito de quinze anos.

O belo par é acomodado em uma caixa de cetim negro, embrulhada depois em papel brilhante, arrematado com um vistoso laço vermelho. A vendedora, satisfeita pela venda que lhe deve ter valido um mês todo de trabalho, foi categórica em dizer: “Sua esposa vai ficar muito feliz.” “Sim, eu sei”, respondi.

E voltei caminhando pelas ruas já não tão vazias de gente, o sol se fazia notar, mas o frio seguia em mim, então apressei o passo. Queria acordá-la com o presente no dia do nosso aniversário.

E assim fiz, dei-lhe a caixa e a rosa vermelha, viçosa, perfumada e ela ficou, como havia previsto a vendedora, muito feliz. Agradeceu-me com beijos e lágrimas. De pronto colocou as pérolas nos lóbulos de suas orelhas, enquanto eu a observava sorrindo, certo de ter feito o que era correto, mas sentindo nas entranhas o incômodo crescer.

 

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* Contatos:  alexcunham@gmail.com e http://cindereladescaida.blogspot.com.br/

 

Convite de Antonio Aílton* | “Compulsão agricode”

capa compulsão1

 

Compulsão Agridoce 2 rede sociais

Evento na Livraria Cultura Paço Alfândega – Recife, PE:

http://www.livrariacultura.com.br/loja/livraria-cultura-paco-alfandega-2100014/evento/lancamento-do-livro-compulsao-agridoce-com-antonio-ailton-6007461

* Contato: ailtonpoiesis@gmail.com