Índex* – Maio, 2016

Que sabor tem um Beijo? Para ele? Para ela? Tem o gosto de encontro, encontro assim meio de lado, a cabeça de Manoela deitada de lado para receber o Beijo de Pedro. Era feito um aconchego, aquela cabeça deitada, no ombro de seu amado. O Beijo, assim torto parecia. Mas não era torto, era místico e ali se fazia um santuário.

            Naquele instante celestial, um Raio de Sol tocou a Cabeça de Manoela. A Cabeça da menina permanecendo deitada, pendendo assim para o lado, era mais fácil o Raio de Sol a tocar e se inserir no pensamento. Houve então uma Epifania. Todos os momentos vividos, o antes, o agora, o depois explodiram em Manoela, como se fossem um instante só. E a menina-mulher podia no corpo de Pedro entrar, no corpo do homem-menino penetrar, feito o ar em seus pulmões.

(Trecho de A menina do olho verde, de Patricia (Gonçalves) Tenório)

 

O Amor em cada instante do Índex de Maio, 2016 no blog de Patricia (Gonçalves) Tenório.

Lembrete da Editora Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório (Recife, PE – Brasil) | lançamentos dos livros físico e virtual “A menina do olho verde”.

Entrevista e Crítica de Raúl Galache García (Madri, Espanha) | “Vinte e um” / “Veintiuno”, de Patricia (Gonçalves) Tenório).

Amor Amor | Alcides Buss (SC – Brasil).

A vaidade de Pedro | Clauder Arcanjo (Mossoró, RN – Brasil).

Pérolas em “Amor e outros desastres” | Alexandra Lopes da Cunha (Brasília, DF / Porto Alegre, RS – Brasil).

Convite de Antonio Aílton (São Luís, MA – Brasil) | “Compulsão agricode”.

Agradeço a participação e o carinho, a próxima postagem será em 26 de Junho de 2016, um abraço bem grande e até lá.

Patricia (Gonçalves) Tenório.

____________________________________________

Index* – May, 2016

What flavor has a kiss? For him? For her? It has the taste of meeting, meeting so sideways, the head of Manoela lying on her side to receive the kiss of Peter. It was like a warmth, that lying head, on the shoulder of his beloved. The Kiss, so crooked it looked. But it was not crooked, it was mystical and there was made a sanctuary.

That heavenly moment a Sunbeam touched Manoela’s head. The girl’s head remained lying, and hanging to the side, it was easier the Sunbeam to touch her and insert in her thought. Then there was an epiphany. All moments lived, before, now, after burst into Manoela, like an only moment. And the girl-woman could enter in the body of Peter, in the man-boy’s body penetrate, like the air in his lungs.

(Excerpt from “The girl’s green eye”, Patricia (Gonçalves) Tenório)

Love in every moment of the Index of May, 2016 in Patricia (Gonçalves) Tenório’s blog.

Reminder from Raio de Sol Publisher, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório (Recife, PE – Brasil) | launching of the physical and virtual books “The girl’s green eye”.

Interview and Critic from Raúl Galache García (Madrid, Spain) | “Twenty-one” / “Veintiuno,” Patricia (Gonçalves) Tenório).

Love Love | Alcides Buss (SC – Brasil).

Vanity Peter | Clauder Arcanjo (Mossoro, RN – Brasil).

Pearls in “Love and other disasters” | Alexandra Lopes da Cunha (Brasília, DF – Brasil / Porto Alegre, RS – Brasil).

Invitation Antonio Ailton (São Luis, MA – Brasil) | “Compulsion agricode”.

I appreciate the participation and kindness, the next post will be on June 26, 2016, a big hug and see you there.

Patricia (Gonçalves) Tenorio.

____________________________________________

IMG_4359

IMG_4360

IMG_4361

IMG_4362

**

____________________________________________

* Índex foi traduzido (a maior parte) apenas para o inglês por uma questão de extensão do post.

* Index was translated (most of it) into English only as a matter of the extension of the post.

** O nascimento de um”A menina”… Fotos: Jaíne Cintra (Moreno, PE – Brasil). The birth of  “A girl”… Photos: Jaíne Cintra (Moreno, PE – Brasil).

Lembrete Editora Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório | lançamentos dos livros físico e virtual “A menina do olho verde” em Recife, PE e Porto Alegre, RS

Convite A menina do olho verde - Patricia (Gonçalves) Tenório

 

“Este livro pode ser lido

Como se fosse um filme de 90 minutos,

Como se fosse uma fábula lúdico-adulta,

Como se fosse você que entrasse na pele de

Manoela, Letícia, Pedro, Jonatas,

Professora Mariana, o Prefeito José,

E investigasse que lugar lhe pertence no mundo:

Um lugar do olho preto,

Ou um lugar do olho verde?”

 

Lançamentos dos livros físico e virtual “A menina do olho verde”, de Patricia (Gonçalves) Tenório

BookTrailer:

Ilustrações: DS Tenório

Design e Vídeo: Jaíne Cintra

Narração e Música: Karla Linck

 

Maiores informações: www.patriciatenorio.com.br

 

Evento Recife:

http://www.livrariacultura.com.br/loja/livraria-cultura-shopping-riomar-2100015/evento/lancamento-do-livro-a-menina-do-olho-verde-com-patricia-goncalves-tenorio-6007508

 

Evento Porto Alegre:

http://www.livrariacultura.com.br/loja/livraria-cultura-bourbon-shopping-country-2100008/evento/lancamento-do-livro-a-menina-do-olho-verde-6007415

Entrevista e Crítica de Raúl Galache García (Madri, Espanha) | “Vinte e um” / “Veintiuno”, de Patricia (Gonçalves) Tenório).

VEINTIUNO_2 (1)

Entrevista:

http://www.azayartmagazine.com/entrevista-a-la-escritora-patricia-tenorio/

Link para compra de Vinte e um / Veintiuno:

http://www.mundibook.com/producto/vinte-e-um-veintiuno/

 

Raúl Galache García

Escritor, profesor de Lengua y Literatura y crítico literario

13/04/2016

 

Llega este libro de la mano de Editorial Mundibook en edición bilingüe. Acierta la editorial al ofrecer la palabra original y la traducida, pues es esta, la palabra, sin duda, una de las protagonistas de la obra.

Patricia (Gonçalves) Tenório no es nueva en esto de la literatura. Escritora desde 2004, cuenta con ocho obras publicadas. Una autora polifacética que se mueve con soltura en la poesía, la novela y el cuento, seguramente porque, al fin y al cabo, la creación es una para quien se vale de la palabra bien forjada. No en vano su obra ha sido galardonada en varias ocasiones.

Veintiuno es un libro de veintiún relatos breves, de esos en los que la condensación juega a favor de la autora y del lector. Como bien dice el escritor Diego Vadillo en su esclarecedor prólogo:

“Los relatos que el lector encontrará en este libro pertenecen a un universo —ese, particular, de la autora que los concibió—, un universo atrapado en el universo-libro“.

Pero no solo es eso. Más bien, cada cuento configura su propio universo, su propia realidad alumbrada y limitada por el lenguaje. Por ello, no es de extrañar que el primero de los relatos, “Alicia en el espejo”, tenga como argumento el de la primera palabra pronunciada por una niña. “Al principio existía la palabra”, dice la cita bíblica. Y así es. Solo conocemos la realidad por medio del lenguaje y solo el lenguaje configura la realidad; como dijo Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. En este primer relato, vemos cómo la protagonista ya conoce su propia realidad y se la explica a sí misma. El paso que da del lenguaje interior al lenguaje exterior lo hace, meramente, por complacer a los adultos. Tras este primer cuento, que abre el libro a modo de “Génesis”, comienza una serie de piezas de fuerte expresividad. En todas ellas destaca la capacidad de Patricia Tenório para crear un microcosmos sólido en un espacio muy breve. Son sus personajes los que crean esa realidad a la que asiste el lector. Es una palabra artística, o lo que es lo mismo, poética; es decir, creadora. Leemos en “Alicia ante el espejo”:

“Me desperté con el bigote de mi padre dándome un beso. No sé de dónde vino, tal vez fue el sofá, blandito, bonito, que juntó una ppp con la aaa y las colocó en mi boca, para complacer a papá”.

Pero, como decíamos, el lenguaje tiene dos dimensiones: la interior y la exterior. El lenguaje interior es el que nos explica nuestro pensamiento. Es este otro de los puntos clave del libro. Los personaje deVeintiuno crean su propia realidad, pero esta acaba enfrentada a la del mundo. Lo vemos en el segundo relato, “María-María”:

“No podían besarse, abrazarse, acariciarse. Pero se miraban la una a la otra como para teletransportase, y miraban bien a lo lejos y cada vez más cerca la piscina azulada creada a través de la cantera”.

La protagonista queda suspendida en el vacío y es su propia mente la que da sentido a ese momento, al margen de lo que el resto de personajes que asiste a la escena entienden que sucede.

Las ensoñaciones forman parte fundamental de la obra. En “Una mirada hacía Estambul”, el título lo dice todo. La forma de mirar la realidad de la protagonista crea la ciudad. La narradora se imagina en otro tiempo, presa en “el harén del palacio de Topkapi”, y la imagen se carga de tal fuerza que el lector la da por cierta.

Al fin y al cabo, no hay más certeza que la que uno ve, no hay más realidad que la que cada cual contempla y crea. En “Estudio 2100″, asistimos a una distopía, un futuro en el que “los libros están registrados bajo el derecho de autor y el orden elegido por la Curia Mayor de Intelectuales”. En tal mundo, el protagonista se sabe escritor:

“Siente las letras pulsando por sus venas, pidiendo pasar de las manos al papel, de los sueños a la realidad”.

“Pasar de los sueños a la realidad”; tal vez sea este el secreto de la escritura para Patricia Tenório. La ensoñación se hace cierta al materializarse en palabras. Como dice el narrador de este mismo cuento:

“Escribe para coger estrellas”.

El don de la palabra creadora, que solo es dado a algunos, pero, eso sí, a cambio de un precio, como le sucede a Pedro, el protagonista de “Estudio 2100″: “De tanto amar, está triste”.

Como ya podrá intuirse, los personajes de Tenório viven a corazón abierto. Se dejan traspasar por la vida, y, al mismo tiempo, la toman al asalto. “El club de los suicidas” tiene como protagonista a José, cuya pasión por vivir ahuyenta las ansias de morir. Dice así el narrador:

“Y algunos de los suicidas, en vez de arrojarse, iban allí, bien callados, a escuchar los sueños de José, los sueños que él no sabía escribir, solo contar; no sabía el porqué, solo recordaba”.

Precisamente en este cuento, “El club de los suicidas”, apreciamos otra de las habilidades de la autora: su capacidad para configurar una realidad onírica, a veces cercana a la pesadilla, lindando en ocasiones con el Surrealismo; y lo hace con muy pocas palabras. Así comienza, por ejemplo, “Incendio”:

“Había cadáveres, allí tumbados, arrojados, dejados en el suelo. En el pasillo del hospital, se veían niños, adultos, viejitos con los rostros medio quemados, medio cortados, medio lavados por el fuego portentoso”.

Patricia Tenório crea imágenes vibrantes y potentes, de las que atrapan al lector y no lo sueltan hasta que concluye el relato. Acudimos de nuevo al prólogo de la obra, donde dice Diego Vadillo, con mayor acierto que nosotros:

“No sabría decir con exactitud si en estos relatos se hace cotidiano lo inaudito o, al contrario, se empuja a lo cotidiano hacia el borde del precipicio de la más sugestiva e imprevisible dislocación lírica”.

Finalmente, el conjunto de palabras, personajes, imágenes y situaciones —microcosmos, en suma—crea una visión particular de la realidad, la de Patricia Tenório, una mirada trascendente. De nuevo acudimos a Vadillo, que dice así:

“Cada relato es un flanco existencial contemplado trascendentemente por Tenório”.

Nada es superficial en este libro. Como en toda buena obra literaria, se le deja al lector la opción de elegir. Él es quien decidirá hasta qué punto quiere ahondar en este universo-libro que es Veintiuno.

(Em www.azayartmagazine.com/veintiun-microcosmos-de-palabras-veintiuno-mundibook-2016-de-patricia-goncalves-tenorio/)

Amor Amor | Alcides Buss*

23/04/16

 

Amor a qualquer preço

não tem sorte

nem começo,

só desfecho.

 

Se de beijo, já tropeça.

 

Se de laços, tem os nós

que as mãos não sabem.

 

Amor inteiro

tem começo

no mistério

de quando sem querer

se quer

 

e, sem amar, se ama.

 

Ah, amor, por que

se esconde

onde anda?

 

_____________________________________

* Contatos: alcides-buss@hotmail.com e www.alcidesbuss.com

A vaidade de Pedro | Clauder Arcanjo*

O dia amanhecera como todos os anteriores — sol largo e franco, vento quente a fazer piruetas pelas ruas e calçadas —, mas uma coisa mudara desde a chegada de Pedro àquela pequena comunidade.

Chegara há pouco mais de um ano. “Com uma mão na frente e a outra atrás!”; segundo comentários da pia dama Gertrudes, avaliadora confessa de todos os passos dos filhos (e não filhos) daquela província. “Em busca de um novo Eldorado!”; nas palavras empostadas do recém-chegado. Com pouco, Pedro estabelecera-se no escambo de secos e molhados na Pedra do Mercado, e logo se intitulou um “promissor negociante nordestino”. Apesar de alguns colegas de feira alegarem que ele fechava poucos negócios, e nós veremos o porquê: tudo que caía em suas mãos, num passe de Midas, virava ouro; ou, ao menos, uma legítima prata.

Se Pedro, ao caminhar displicente pela mataria, colhia uma florzinha do campo, uma desenxabida retirada de um pé de mofumbo, logo a levava para a lapela do seu jaleco surrado, cofiava o bigode ralo, assuntava as calças de brim, com ares de aristocrata e de exímio conhecedor da flora nativa, e começava a propalar, aos quatro ventos, que tivera a sublime sorte de achar uma das flores mais raras da caatinga. “Minha orquídea!…” E haja a mirar o botão da flor, embevecido, a se sentir o centro da atenção de todas as abelhas exigentes, as quais, na certa, logo estariam a sobrevoar-lhe o cocuruto de rei do néctar.

Se Pedro adquiria, no calor do resto da feira do domingo, um pangaré magricelo, pejado de carrapato e de espinhaço duro, cuidava de banhá-lo e ajaezá-lo; e, no final da tarde, já desfilava pelas ruas de Licânia, no rumo da Igreja Matriz, como se montasse um corcel das Arábias, ou um inglês de sangue puro. “Meu rocinante!” E se lhe riam, nem dava trela aos “desafortunados”, colocando tudo na botija da suprema inveja.

Certa manhã, como restos a pagar de uma conta que fazia tempo não recebia do cigano Belmar, tomara posse de uma galinha velha. Velha, arrepiada e, ainda por cima, por demais entristecida pela doença do gogo. Não se fez de rogado: penteou-lhe as penas, limpou-lhe o bico com água de limão, cortou-lhe as unhas… para, logo, a colocar na entrada do seu comércio; deixando vazar, de quando em vez, que se tratava de uma legítima franguinha dos ovos de ouro. “Esta raça de galináceo, gente, muda as penas antes de entrar num novo ciclo de postura. Quem vê pena não antevê a safra de ovos!” Uma semana após, a coitada não resistiu ao gogo e esticou as canelas secas, contudo Pedro atribuiu o fato ao mau-olhado de Dona Safira: “Sempre com seu olhar goro sobre os meus pertences!”.

— Desgraçado! A ver navios onde nem existem canoas — devolveu a patusca Safira.

 

***

 

O domingo de feira raiou como todos os outros — sol largo, forte e franco; vento morno a piruetar pelas ruas, becos e esquinas —, porém uma coisa iria mudar desde a chegada de Pedro a Licânia.

Um homem tomado pelas cãs entrou no Mercado, no final da tarde, com uma enfiada de curimatãs ovadas. Correu vários estabelecimentos oferecendo o fruto de sua pescaria, contudo ninguém lhe pôs preço. Ou por já terem feito as compras da semana, ou por estarem com os poucos cobres já gastos na pinga do Paulo Amaro.

Pedro observava tudo pelo canto dos óculos. Na primeira vez, dissera ao velho pescador que, na sua casa, todos eram mais amigos da carne e dos ossos.

Na hora do Ângelus, cansado, o velho despejou as curimatãs no chão e pôs a matutar o seu prejuízo. Neste exato momento, Pedro fechou a venda e se aproximou, fingindo passar ao largo.

— Para não dizer que não sou um homem caridoso, Velho, faço-lhe uma oferta para compensar a sua vinda de tão longe.

Jogou na mão do pobre pescador uma moeda de valor tão irrisório que nem lhe darei detalhes de valia.

Na casa do sem jeito e sem forças para argumentar, o pescador praguejou baixinho; apanhou a nica e deu as costas para Pedro, não sem antes bater o pó das alpercatas de rabicho.

— Desgraçado.

Pedro, ao se ver de posse das curimatãs, correu para casa, já sonhando com o pirão de peixe à noitinha daquele domingo.

— Santo e bendito pirão!

 

***

 

Na segunda-feira, Pedro, pela primeira vez, perdeu as forças e a renhida vaidade. Também, não era para menos. Passara a madrugada de calças arriadas, sobre o trono de porcelana no fundo da casa.

“Rei da peixada!”; entreouvia, desvalido e tomado pelo aperto das cólicas, entre uma visita e outra à fétida latrina.

— Velho desgraçado!

E o sol, largo e forte, acompanhado por uma ventania travessa, a cobrir de ouro uma nova alvorada em Licânia.

 

__________________________________

* Contatoclauderarcanjo@gmail.com

Pérolas em “Amor e outros desastres” | Alexandra Lopes da Cunha*

A pérola resulta de um incômodo. Comprarei um par, adornos para os lóbulos de suas orelhas. Brincos também podem ser pequenos ou grandes incovenientes. Muitas vezes, vi mulheres retirarem-se para falar ao telefone, ou para dormir. Os usam como enfeites, imagino para iluminar o rosto, distrair o olhar de eventuais imperfeições, ou até como distração para si mesmas, como quando levam as mãos até eles para terem o que fazer com elas.

Serão pérolas porque decidi assim, apesar de haver sabido depois que simbolizam o dobro do tempo que temos de vida em comum. Hábito curioso esse de associar significados a significantes, anos de casamento simbolizados por coisas mais díspares; metais preciosos, gemas, ou também outros prosaicos como papel, palha, sem haver uma lógica. Ou há e eu não a compreendo, pois o valor dos materiais não está diretamente associado ao passar dos anos. Quinze são bodas de cristal e isso para mim é apenas vidro, que é também areia.

Acordo cedo, tento não fazer barulho para que ela não desperte. Dividimos a cama há quinze anos, acho que não saberia dormir com mais ninguém, fujo de outras camas, culpado, para vir deitar com ela porque assim prometi. Em outro quarto ressonam nossas filhas que, muitas vezes, procuram na cama dos pais o conforto e então dormimos amontoados e mal.

Pérolas verdadeiras são raras, e por isso caras. Além de resultarem de um incômodo, este, um parasita, consegue penetrar a concha do molusco obsceno e indecente, forçando-o a defender-se secretando nácar, um tipo de sílica, apenas em uma a cada dez mil tentativas. Não creio que possa pagar o preço que teriam essas pérolas ocasionadas por acidentes estatísticos, de modo que comprarei as que achar mais bonitas.

Vou pelas ruas ainda vazias, a primavera anda fria, mais que o inverno. As flores colorem os passeios por onde agora poucos se atrevem, apenas alguns velhos e casais também de velhos, braços dados, às vezes carregam na coleira algum cão, que substitui os filhos que já se foram. E vejo, diante de mim, o que serei em trinta, quarenta anos: eu, ela, e talvez um cachorro, que as meninas já terão seguido suas vidas, e eu terei cumprido minha promessa de amá-la e cuidá-la, respeitando-a todos os dias da minha vida. Promessas não podem ser desfeitas e eu não desfiz a minha, só sei o quanto me custou mantê-la, já não mais a vejo ou sei dela, desapareceu após tentar em vão que eu voltasse a amá-la. Persisti, ignorei-a, pude sentir seu desespero, depois percebi que passou a odiar-me, como isso doeu, mas sabia que era o melhor a fazer. Sou homem de palavra, nada poderia dar-lhe, arruinaria tantas vidas se desfizesse o elo que me mantém unido à mãe de meus filhos, mulher que amo e admiro, assim como ela a mim.

Sei tudo isso e me vejo ali, caminhando pelas velhas ruas desta cidade que então significará minha vida, terei palmilhado por mais tempo que outras, já haverei esquecido coisas da minha juventude, a língua que falava então e da qual haverei esquecido por completo, e estarei de braço dado com ela, a mulher que foi minha vida, e na outra mão levarei a guia de um cão talvez já tão velho quanto eu.

Sigo pela rua das joalherias, observo vitrines, me enxergo refletido nos vidros cristalinos. Já o tempo começou seu trabalho de traça devorando-me aos poucos. Contrafeito, recordo as frases que ouvi desta outra que já não me fala, do seu perfume que já não deve ser o mesmo, e não consigo deixar de lembrar dela, hoje principalmente.

Encontro o que eu queria, pérolas perfeitas e redondas, que vão fazer a alegria da mulher que deixei então dormindo no nosso leito de quinze anos.

O belo par é acomodado em uma caixa de cetim negro, embrulhada depois em papel brilhante, arrematado com um vistoso laço vermelho. A vendedora, satisfeita pela venda que lhe deve ter valido um mês todo de trabalho, foi categórica em dizer: “Sua esposa vai ficar muito feliz.” “Sim, eu sei”, respondi.

E voltei caminhando pelas ruas já não tão vazias de gente, o sol se fazia notar, mas o frio seguia em mim, então apressei o passo. Queria acordá-la com o presente no dia do nosso aniversário.

E assim fiz, dei-lhe a caixa e a rosa vermelha, viçosa, perfumada e ela ficou, como havia previsto a vendedora, muito feliz. Agradeceu-me com beijos e lágrimas. De pronto colocou as pérolas nos lóbulos de suas orelhas, enquanto eu a observava sorrindo, certo de ter feito o que era correto, mas sentindo nas entranhas o incômodo crescer.

 

____________________________________

* Contatos:  alexcunham@gmail.com e http://cindereladescaida.blogspot.com.br/

 

Convite de Antonio Aílton* | “Compulsão agricode”

capa compulsão1

 

Compulsão Agridoce 2 rede sociais

Evento na Livraria Cultura Paço Alfândega – Recife, PE:

http://www.livrariacultura.com.br/loja/livraria-cultura-paco-alfandega-2100014/evento/lancamento-do-livro-compulsao-agridoce-com-antonio-ailton-6007461

* Contato: ailtonpoiesis@gmail.com

Índex* – Abril, 2016

 

Manoela inventou uma história em que tudo acaba bem: pais, irmãos, primos e tios, amigos e inimigos.

Ela fez circundar pelo seu corpo energias positivas que feito estrelinhas enfeitaram os seus cabelos. 

Lançou pelo ar o aroma dos lírios florescentes, e a pureza penetrou os corações.

E cantaram em ciranda a história da menina, de um tempo em que lua e sol, terra e água, todos misturados em um pontinho preto.

(“Na partícula de Deus”, Patricia (Gonçalves) Tenório, 19/11/15, 19h35)

A história de Manoela no Índex de Abril, 2016 no blog de Patricia (Gonçalves) Tenório.

“Uma voz vinda de outro lugar”, de Maurice Blanchot: Uma ópera em quatro atos e uma peça teatral | Patricia (Gonçalves) Tenório (Brasil).

Editora Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório convidam | lançamento de “A menina do olho verde”.

“Vinte e um” | “Veintiuno” | Patricia (Gonçalves) Tenório.

“Afinal o que é poesia?” | Elba Lins (Brasil).

“Acalanto – Entre o amor e o desencanto” | Siomara Reis de Teixeira (Brasil).

“Relicário” | Kalliane Amorim (Brasil).

“A dama do jardim” | Maria Dona (Brasil).

E os links do mês:

A surpresa de Oleg Almeida (Brasil) em www.lechasseurabstrait.com/revue/spip.php?article12084

O conto de Cacá Joanello (Brasil) em www.facebook.com/784123415049023/photos/a.786580608136637.1073741828.784123415049023/849551565172874/?type=3&theater

E muito obrigada pela participação e carinho, a próxima postagem será especialmente em 22 de Maio de 2016, um abraço bem grande e até lá,

Patricia (Gonçalves) Tenório.

________________________________________________________

Index*, April, 2016

 

Manoela invented a story in which all ends well: mother and father, brothers and sisters, cousins and uncles, friends and enemies.

She did go around the body positive energy that made little stars grace her hair.

She launched in the air the scent of  blooming lilies, and purity penetrated the hearts.

And they sang in sieve the story of the girl, from a time that moon and sun, earth and water, all mixed in a black dot.

(“Na partícula de Deus”, Patricia (Gonçalves) Tenório, 19/11/15, 19h35)

The story of Manoela in the Index of April, 2016 in the blog of Patricia (Gonçalves) Tenório.

“A voice from somewhere else”, from Maurice Blanchot: An opera in four acts and a play | Patricia (Gonçalves) Tenório (Brasil).

Publisher Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório invite | launching of “Green eye girl”.

“Twenty-one” | “Veintiuno” | Patricia (Gonçalves) Tenório.

“So what is poetry?” | Elba Lins (Brasil).

“Acalanto – Between love and disenchantement” | Siomara Reis de Teixeira (Brasil).

“Reliquary” | Kalliane Amorim (Brasil).

“The Garden Lady” | Maria Dona (Brasil).

And the links of the mounth:

The Oleg Almeida (Brasil) surprise in www.lechasseurabstrait.com/revue/spip.php?article12084

The short story from Cacá Joanello (Brasil) in www.facebook.com/784123415049023/photos/a.786580608136637.1073741828.784123415049023/849551565172874/?type=3&theater

And thank you very much for participation and care, the next post will be specially on May 22nd, 2016, a big hug and see you there,

Patricia (Gonçalves) Tenório.

________________________________________________________

1 - IMG_4251

1 - IMG_4267

2 - IMG_4255

2 - IMG_4268

3 - IMG_4260

3 - IMG_4270

4 - IMG_4263

4 - IMG_4273

5 - IMG_4265

5 - IMG_4274

**

________________________________________________________

* Índex foi traduzido (a maior parte) apenas para o inglês por uma questão de extensão do post.

* Index was translated (most of it) into English only as a matter of the extension of the post.

** Madri (Espanha): uma cidade “manoelina”… Madrid (Spain): a “manoelina” city…

“Uma voz vinda de outro lugar”, de Maurice Blanchot: Uma ópera em quatro atos e uma peça teatral | Patricia Tenório*

05 e 06/04/2016

 

I Ato – Louis-René des Forêts

Encontro-me no Theatro (São Pedro?) Estadual. Aguardo para assistir ao espetáculo Uma voz vinda de outro lugar,[1] conduzida pelo maestro-escritor-ensaísta- romancista-crítico de literatura francês nascido em Quain, Saône-et-Loire, Maurice Blanchot (1907-2003). As cortinas da primeira página estão cerradas e não sei ao certo que tipo de espetáculo irei encontrar nesse teórico-poeta de O livro por vir,[2] livro que me falava de Joubert, o escritor do Não tratado em “O Bartleby que nos habita ou Uma voz vinda de outro lugar”.[3]

Começo pelo silêncio. Escolho algumas cenas desse palco-livro-espetáculo. Blanchot tem o dom de se amalgamar ao texto poético ao mesmo tempo que o analisa. Ele emite um primeiro acorde com Louis-René des Forêts em Ostinato.

Um sonho, mas existe algo mais real do que um sonho?”.[4]

O poema de Forêts remete ao sonho, ao silêncio, ao nada. “O próprio silêncio diz mais do que as palavras”.[5] Descubro agora que me encontro em uma ópera, com todos esses sons e silêncios, todos esses nadas e vazios. Uma ópera duodecafônica. E minha mente sai em busca de (quase) infinitas conexões.

Louis-René des Forêts (1916-2000) foi um escritor francês que nasceu e morreu em Paris, França. Escreveu, entre outros, Les Mendiants (1941-1943), Bavard (1946), La Chambre des Enfants (1960) que é agraciado com o Prix des Critiques. Blanchot escolhe um outro texto de Forêts, Ostinato, da mesma maneira que vimos com Paul Valéry em “Poesia e pensamento abstracto” – para viver uma experiência poético(-musical) muito mais do que compreender a arte.

Escrevi este comentário (o que parece fazer as vezes de um comentário) e, enquanto o escrevia, conduzido pelo movimento que é o dom do poema, fechava os olhos a essa falta que é transformar o poema (os poemas) numa prosa aproximada. Não há alterações mais graves. Esses poemas de Samuel Wood têm sua voz, que é preciso ouvir antes de acreditar compreendê-los. “Tocamos o verso.”[6]

Ostinato é a última obra de Forêts. Publicada em 1997 pela Mercure de France, Blanchot deseja “falar dessa obra, mas sem palavras, numa linguagem que me obceca ao me escapar”.[7] E nesse silêncio-som-obstinado, descobrimos que o título do livro de poemas de Forêts é um termo musical. É um “motivo obstinado que volta e não volta” em Alban Berg escutando Schumann; no “rigor obstinado” de Leonardo da Vinci que encantou “o jovem Paul Valéry”. Mas é exatamente no próprio Louis-René des Forêts que essa “obstinação” transforma-se numa “catástrofe imensa”: quando um “abismo”, um “desastre absoluto” que parece ter acontecido em sua vida o transformou em um escritor do Não (feito sai à caça Enrique Vila-Mattas em Bartleby e companhia[8]), e feito diz Blanchot, “foi privado do dom da escrita”.[9]

Maurice Blanchot fala de dentro do primeiro ato de nossa ópera “Louis-René des Forêts”. Foram amigos de juventude e o afeto também se amalgama junto à poesia de um e análise poética do outro. Blanchot narra o “naufrágio” do amigo, quando ele pára de escrever. E o momento em que reconhece que “para não escrever mais, seria preciso continuar a escrever, uma escrita sem fim até o fim ou a partir do fim”.[10] Ou uma escrita de um livro que nunca será escrito por Joubert, que Blanchot (também) analisou em O livro por vir.

“Só existem os espaços em branco se houver o negro, só há silêncio se houver a palavra e o barulho produzindo-se para cessar”.[11]

Os sons da música de Forêts/Blanchot me transportam a uma conexão com Agostinho de Hipona (354-430) em suas Confissões quando trata da permissividade de Deus quanto à existência do Mal.

Que são as trevas senão a ausência da luz? Se houvesse luz, onde é que ela poderia existir se não iluminasse nem aclarasse a superfície da terra? E quando a luz ainda não existia, o que era a presença das trevas, senão a ausência da luz?

As trevas reinavam sobre o abismo, porque a luz não brilhava sobre ele, do mesmo modo que reina o silêncio onde não há som. E que significa haver silêncio senão o não haver som?[12]

Ao não haver luz, a escuridão predomina. Ao não haver som, o silêncio perpassa todo o ser. Ostinato é uma obra de “organização fragmentária”. Por isso essa impressão de estar desconectada em relação ao todo, numa “falta de continuidade”. Seria uma autobiografia de Forêts? Está escrito no presente, ancorado no presente, feito não possuísse duração. E lembramos novamente de Agostinho quando nas suas mesmas Confissões interroga sobre “O que é, pois, o tempo?” e nos remete para o instante anterior à Criação, os tempos ainda não existiam, apenas habitava o Eterno, e o único, inexorável, absoluto Presente.

 

II Ato – Anacruse

(Maurice) Blanchot traz ao centro do palco um texto do filósofo francês nascido em Versalhes (Jean-François) Lyotard (1924-1998) sob o título de “O sobrevivente”. O texto filosófico lança luz sobre os poemas de (Louis-René) des Forêts.

Blanchot faz uma pergunta agostiniana: “Onde é o começo? É alguém ou alguma coisa que começa?”.[13] Ele nos ensaia uma resposta com Hegel, quando o “eu” já não pode falar por si mesmo, mas em forma de “nós”, como se fossem outros. O “eu” de então e o “eu” de agora. O “eu” do Eterno e não havia o Tempo, o “eu” na Criação de todos os Tempos.

Nos “Poèmes de Samuel Wood”, Forêts trata dessas “duas extremidades” do nosso percurso terrestre. A “dor de nascer”. A morte que, somente “os mortos, eles, sim, terminaram de morrer”.

O maestro Blanchot, o amigo Maurice nos apresenta em Les mégéres de la mer (1967) “Essa pátria inexistente” de Forêts, esse “País anterior” de um outro amigo de Louis-René, que em 1967 fundou juntamente com ele, Paul Celan, Jacques Dupin, entre outros, a revista L’Éphémere : o poeta-crítico-tradutor francês nascido em Tours, Indre-et-Loire, Yves Bonnefoy (1923).

O país que sonhei sob esse nome [o País Anterior], seria uma parte de nosso mundo, ou seja, qualquer coisa tão real quanto o lugar onde eu viveria com as mesmas árvores, as mesmas pedras. Ele, por exemplo, poderia ter uma de suas regiões num vale no meio daquela Itália central que, outrora, eu percorria. […] O país-anterior, no meu livro, no meu pensamento, é essencialmente, um devaneio sobre a linguagem.[14]

Esse “País Anterior” à linguagem, esse “filho arrancado de sua mãe”, “mátria”, “não pode portanto parar de nascer”: é condenado a uma “sentença de nascimento”.[15] Blanchot continua a perguntar-se – e na pergunta que encontra sua resposta se perfaz o Mito, já dizia André Jolles em Formas simples[16] –: “Por que não terminamos de nascer?”. E mais adiante nos apresenta a Anacruse.

Do termo grego anakrousis, nota ou sequência de notas que precedem o primeiro tempo forte do primeiro compasso de uma música. Blanchot faz soar em des Forêts que, “através da anacruse, se sustenta o silêncio daquilo que ainda se ouve ou vai ouvir-se naquilo que não se ouve”.[17] A “pergunta-resposta” mitológica de Jolles, o “País Anterior” de Bonnefoy complementam a melodia de Louis-René des Forêts no “lugar onde a criança que fui deixou suas marcas”, marcas “não daquilo que aconteceu”, alerta o maestro Blanchot, “mas do que jamais se passou”.[18] Da ficção.

A criança atormenta Louis-René des Forêts naquilo que “está prestes a nascer”, nesse “porvir”, “por vir” da escrita, que é tempo suspenso, sem Lei, e sem Pai, “escrevendo apenas para apagar o que já foi escrito”. Ou “a letra órfã do Pai ausente ou escondido do discurso” do filósofo francês nascido em Argel Jacques Rancière (1940) em seu Políticas da escrita.

Entre o sopro imaterial do oráculo e o sentido gravado na materialidade das coisas fica, é claro, o grande paradigma da Escritura confirmada pela encarnação. O que vem, duravelmente, realizar o resgate da letra e sustentar todos os sonhos de uma escrita mais que escrita é a encarnação cristã do Verbo, dando à letra seu espírito. Só um corpo vivo, um corpo que sofre, é capaz, em última instância, de garantir a escrita. Mas o grande  paradigma do resgate da letra também é o lugar do paradoxo reconhecido como verdadeiro. Somente o livro dá garantia que a verdade do livro foi apresentada pela carne. Somente as palavras vêm atestar que é mesmo escrita o que se realiza nas chagas de uma carne como no sopro do vento, nas estrias da pedra ou na estrada de ferro. Somente um excesso de escrita “morta” pode incluir a “voz viva” na escrita morta.[19]

“Há sempre algo por nascer”, conduz Blanchot. E desse “nascimento endividado consigo mesmo” alcançamos o timbre certo, o contratempo justo, contratempo que é “a espera do olhar para trás por meio de uma retrospeção em que se cria a ilusão de um presente que esteve desde sempre perdido, pois jamais existiu”.[20] Uma ficção. “Uma voz vinda de outro lugar”.

 

III Ato – A Besta Inominável, de René Char

Acelera-se o ritmo. Mas ainda é uma ópera. No terceiro ato da ópera Uma voz vinda de outro lugar, Blanchot nos transporta para Fedro, de Platão, que por sua vez é a transposição em palavra escrita da palavra falada por Sócrates no seu diálogo com o jovem protagonista título do livro.

Sócrates, o maior ágrafo de todos os tempos, tenta convencer Fedro – a partir das próprias conclusões do jovem – que a verdadeira linguagem é “a linguagem falada, em que a palavra está segura de encontrar viva na presença daquele que a pronuncia uma garantia”.[21]

Dizem que realmente nos tribunais ninguém se importa com a verdade de tais matérias, mas com o que é convincente, o que é chamado de probabilidade, de modo que aquele que pretende ser um artista do discurso precisa ter seu olhar fixo na probabilidade. De fato, às vezes, esteja tu acusando ou defendendo, não deves sequer relatar o que realmente sucedeu, se era improvável que sucedesse, mas o que era provável. Em resumo, um orador deve sempre ter em mira a probabilidade, não se importando com a verdade. A totalidade da arte consiste em acatar esse método ao longo de todo o discurso.[22]

A palavra escrita para Sócrates/Platão/Blanchot é “palavra morta, palavra do esquecimento”. Da mesma forma que a Palavra Sagrada, “E o Verbo se fez carne e habitou entre nós”, não sabemos de onde ela vem, seu autor, e, justamente por isso, “remete a algo mais original”, a Palavra dando “voz à ausência”.[23]

O poeta francês nascido em L’Isle-sur-Sorgue, Vaucluse, René Char (1907-1988) nos fornece um contratempo a essa ideia da Palavra Sagrada respeitada por Sócrates/Platão, enunciada por Maurice Blanchot na análise de “A Besta Inominável”. Char “renuncia a toda linguagem voltada para a origem”. Ele renuncia ao Deus encarnado na Palavra. Mas canta o “pressentimento”, a “promessa”, o “despertar”. Como se unisse no presente – e somente no presente –, no “espaço que o pressentimento retém, a palavra ao impulso”.[24]

A poesia unida ao futuro através do próprio impulso de René Char, “sua essência sempre por vir”, “ voz que ainda nada disse”, uma “palavra iniciante”, “força aquele que a escuta a se arrancar de seu presente” e “nos retira de nós mesmos”.[25]

Encontramos uma nova variação sobre o mesmo tema. A palavra que “não é vidente” (Rimbaud), mas “previdente” (Char), “palavra em que a origem se faz começo”,[26] nos remete a História e mito do filósofo, filólogo e professor universitário luso-brasileiro nascido em Lisboa e radicado em Brasília Eudoro de Souza (1911-1987), quando trata da diferença entre “lonjura” e “outrora”.

Lonjura e outrora negam espaço e tempo determinados, mas quanto mais nos afastamos desse âmbito do indeterminado, mais eles se afirmam em sua determinação; ou, pelo menos, assim parece. Se digo “lonjura”, não nego só a proximidade, mas a proximidade e a distância, porque o distante sempre se poderá volver em próximo; basta caminhar de próximo em próximo, para que próximo nos venha a ser qualquer distante. […] O mesmo se diria do outrora. Ou quase. Se digo “outrora”, nego o “agora”, nego esta hora, por força da afirmação de outra. Situo-o fora ou para além de todos os “agoras” que se alinham, para trás e para frente, direito ao passado ou ao futuro da hora presente.[27]

Palavra que, em René Char e as águas irretornáveis de Heráclito, realiza “esse duro combate com o que é anterior” (a “lonjura” e o “outrora” de Souza), “sofrendo uma dupla violência, parece iluminar-se através do silêncio nu do pensamento”.[28]

E pára.

 

IV Ato – O último a falar: Paul Celan

 

O último ato de nossa ópera Uma voz vinda de outro lugar nos apresenta, nu, cego e mudo, o poeta, tradutor, ensaísta romeno nascido em Cernăuţi Paul Celan (1920-1970), pseudônimo de Paul Pessakh Anstschel.

Estamos “cercados de branco”, em um “vazio saturado de vazio”, esses “olhos cegos para o mundo, olhos que a palavra submerge até a cegueira”, “a eternidade nasce cheia de olhos”, esse “fora / no não país, no não tempo (o contratempo)”,[29]  e o maestro Maurice Blanchot reúne todos os “músicos-poetas” (Agostinho, Bonnefoy, Jolles, Rancière, Sócrates, Souza), todos os “cantos-previdentes” no palco de nossa ópera duodecafônica que iniciamos com o barulho ao redor, com vários pensadores, e poetas e teorias por nós conectados, até chegarmos ao silêncio de Blanchot que não nos permite dizer mais nada.

A morte, a palavra. Nos fragmentos de prosa que Celan afirma seu projeto poético, ele jamais chega exatamente a renunciar a um projeto. Em seu discurso em Bremen: Os poemas estão sempre em movimento, estão em relação a alguma coisa, inclinam-se na direção de alguma coisa. Na direção de quê? De algo que se mantém aberto e que poderia ser habitado, de um Tu a quem seria possível talvez falar, de uma realidade próxima de uma palavra. É nesse mesmo pequeno discurso que, com extrema simplicidade e sobriedade, Celan faz alusão ao que poderia significar para ele – e, através dele, para nós – a possibilidade que não lhe foi retirada de escrever poemas naquela língua através da qual a morte se abateu sobre ele, sobre os seus próximos, sobre os milhões de judeus e não judeus, um evento sem resposta.[30]

 

Uma peça teatral – Michel Foucault

            Maio de 1968. Numa mudança (nem tão) radical de tom, da Poesia para a Prosa, para o “pensamento abstracto” (de Paul Valéry), nos descobrimos agora em forma de peça teatral em Uma voz vinda de outro lugar. Blanchot narra um encontro imaginário com o filósofo, historiador de ideias, teórico social, filólogo, crítico literário francês nascido em Poitiers Michel Foucault (1926-1984). No pátio da Sorbonne eles se encontrariam, “quando cada um podia falar ao outro, anônimo, impessoal, um homem entre homens, acolhido sem outra justificativa além de ser outro homem”.[31]  Descobrimos no final do livro de Blanchot a “forma” do nosso ensaio poético-musical-teatral: uma ficção do possível.

Foucault foi apresentado a Blanchot por Roger Callois que talvez considerasse o jovem pensador francês feito um “espelho em que discerne não seu duplo, mas aquele que gostaria de ter sido”.[32] Blanchot considera que desde o primeiro livro Foucault aborda questões referentes à filosofia (razão/desrazão), mas sob o “prisma” da história e da sociologia. Este tenta descobrir os perigos a que estamos expostos “para tentar ganhar tempo”, para tentar, através de estratégias, enveredar por caminhos mais desiludidos.

O “historiador de ideias” evita o estruturalismo porque “pressente um aroma do transcendentalismo”. Ele ancora-se na “superfície”, nega as “armadilhas da subjetividade”, “não rejeita a história, mas distingue nela descontinuidades”.[33] Notamos que Blanchot, agora em uma peça teatral, repete o mesmo “cânone” do Ostinato de Louis-René des Forêts, a mesma “organização fragmentária”, a mesma “falta de continuidade” da ópera em quatro atos, primeira parte do nosso ensaio, como que unindo as duas pontas da Prosa e da Poesia, do Teórico e do Ficcional, da Vida e da Arte.

Em A ordem do discurso, sua aula inaugural no Collège de France (onde, em princípio, dizem o que será feito nas aulas seguintes, mas que vão dispensar-se de fazer porque acabou de ser dito e porque o que foi dito não suporta ser desenvolvido), Foucault enumera, de forma mais clara e talvez menos estrita (seria preciso investigar se essa perda de rigor se deve apenas às exigências de um discurso magistral ou então a um princípio de dessinteresse diante da própria arqueologia), as noções que devem servir a uma nova análise. Assim, propondo o acontecimento, a série, a regularidade e a condição de possibilidade, ele usará esses termos para opô-los, um a um, aos princípios que, de acordo com ele, dominaram a história tradicional das ideias, opondo assim o acontecimento à criação, a série à unidade, a regularidade à originalidade e a condição de possibilidade aos significados – ao tesouro escondido dos significados ocultos.[34]

Foucault trata da noção de sujeito na produção literária. Essa “não-obra”, esse “não-autor”, essa “não-unidade-criadora”, não significa o desaparecimento do sujeito. Significa antes o questionamento da unidade, a fragmentação do todo, “essa nova maneira de ser que é o desaparecimento”,[35] “desaparecimento” que já vimos com o maestro-Blanchot quando regia o primeiro ato de sua ópera, quando conduzia-nos através dos acordes da poesia de Louis-René des Forêts e esse “escrevendo apenas para apagar o que já foi escrito”[36] que tratamos na página 5 de nosso ensaio.

Chegamos a Vigiar e punir, e não chegamos inocentes. Blanchot narrou A arqueologia do saber, A ordem do discurso, nessa peça teatral de linha condutória única, apesar de fragmentária. Descobrimos em Vigiar que “o confinamento é o princípio arqueológico da ciência médica”, que “a soberania tem origens obscuras”, e pressentimos que “Foulcault quase preferiria as épocas assumidamente bárbaras, quando os suplícios não dissimulam em nada sua atrocidade”.[37]

Foucault em Blanchot atualiza os conceitos de punição e poder e que não estão tão distintos daquela época “bárbara” quanto imaginamos. Ele nos recorda Heidegger quando nos remete à “analítica da consciência moral”, nossa “herança aristotélica” e que “no nosso interior, há uma palavra que se faz sentença, veredicto, afirmação absoluta. Isso é dito, e essa afirmativa primeira, removida de qualquer diálogo, é a palavra da lei, que ninguém tem o direito de contestar”.[38] E nos lembramos da “letra órfã de Pai ausente ou escondido do discurso” de Jacques Rancière (também) citado na página 5 do presente estudo.

No “contratempo” à Sociedade do Sangue, a Sociedade do Saber. Sangue hereditário. Saber sexual. A História da sexualidade de Foucault nos desafia “a recusar as pretensões da Lei”, porque o “sangue reabsorveu o sexo”. Mas tomemos cuidado. A peça teatral chega ao fim e o nazismo aparece fantasmagoricamente em História para nos lembrar das “fantasias do sangue com o paroxismo disciplinar”. Só resta a Foucault fazer as pazes com a psicanálise de Freud e a restauração da antiga Lei da aliança, quando este “devolveu à Lei seus direitos anteriores”.[39]

Só nos resta entender a última obra de Michel Foucault que foi ele mesmo. Na sua busca por uma genealogia da sexualidade na Antiguidade Grega, busca “passar dos tormentos da sexualidade à simplicidade dos prazeres”. Por quê? Porque a doença anuncia os seus últimos dias, anuncia as nossas últimas linhas desse ensaio, dessa ópera em quatro atos e uma peça teatral que chama-se Uma voz vinda de algum lugar. Blanchot se despede do encontro imaginário com o homem que admira, e nós nos despedimos deste ensaio com a fase final da vida de Foucault e seu cuidado com si, que foi cuidado com os outros.

Os livros que vai escrever sobre temas que lhe são muito próximos são, à primeira vista, livros de historiador estudioso mais do que obras de investigação pessoal. Até o estilo é diferente: calmo, apaziguado, sem a paixão que queima em tantos de seus outros textos. Entrevistado por Hubert Dreyfus e Paul Rabinow e interrogado sobre seus projetos, ele exclama, de repente: “Oh, eu vou primeiro cuidar de mim!” Declaração que não é fácil de esclarecer, mesmo se pensarmos um pouco apressadamente que, seguindo a Nietzsche, ele estivesse inclinado a fazer de sua existência – daquela que lhe restava viver – uma obra de arte.[40]

 

___________________________________________

* Para baixar o arquivo em PDF: Uma voz vinda de outro lugar – Uma ópera em quatro atos e uma peça teatral – Patricia (Gonçalves) Tenório – 05 e 060416

___________________________________________

* Patricia (Gonçalves) Tenório escreve prosa e poesia desde 2004. Tem nove livros publicados, O major – eterno é o espírito (2005), As joaninhas não mentem (2006), Grãos (2007),  A mulher pela metade (2009), Diálogos e D´Agostinho (2010), Como se Ícaro falasse (2012),  Fără nume/Sans nom (2013)), Vinte e um / Veintiuno (lançado em 11 (Lisboa) e 13 (Madri) de abril de 2016),  e, no prelo, A menina do olho verde (a ser lançado na Livraria Cultura RioMar Recife em 28 de maio de 2016 e possivelmente na Livraria Cultura Bourbon Porto Alegre em 11 de junho de 2016).  Defendeu em 17 de setembro de 2015 a dissertação de mestrado em Teoria da Literatura, linha de pesquisa Intersemiose, na Universidade Federal de Pernambuco – UFPE, “O retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde: um romance indicial, agostiniano e prefigural”, com o anexo, o ensaio romanceado O desaprendiz de estórias (Notas para uma Teoria da Ficção), sob a orientação da Prof. Dra. Maria do Carmo de Siqueira Nino. Contatos: patriciatenorio@uol.com.br e www.patriciatenorio.com.br

(1) BLANCHOT, Maurice. Uma voz vinda de outro lugar. Tradução: Adriana Lisboa. Rio de Janeiro: Rocco, (2002 in) 2011.

(2) BLANCHOT, Maurice. O livro por vir. Tradução: Leila Perrone-Moisés. São Paulo: Martins Fontes, (1959 in) 2005.

(3) Vide http://www.patriciatenorio.com.br/?p=6502. Escrito em 12/03/2016. Última atualização: 27 de março de 2015.

(4) FORÊTS, Louis-René des apud BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 16, itálico da edição.

(5) FORÊTS, Louis-René des apud BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 18, itálico da edição.

(6) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 21, itálico da edição.

(7) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 25.

(8) VILA-MATAS, Enrique. Bartleby e companhia. Tradução: Maria Carolina de Araújo e Josely Vianna Baptista. São Paulo: Cosac & Naify, (2000 in) 2004.

(9) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 25.

(10) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 26.

(11) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 26.

(12) AGOSTINHO, Santo. Confissões. Tradução: L. Oliveira e A. Ambrósio de Pina. 2. ed. Petrópolis, RJ: Vozes, (397 in) 2013 – (Vozes de Bolso), livro XII, p. 293.

(13) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 31.

(14) BONNEFOY, Yves. Entrevista: Yves Bonnefoy: A Poesia Pode Criar um Novo Céu e uma Nova Terra. In Calibán: uma revista de cultura. Entrevista e tradução: Isabelle Macor-Filarska e Patricia (Gonçalves) Tenório. N. 10. Rio de Janeiro: Calibán, 2007, p. 9-10, itálico e colchetes nossos.

(15) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 35.

(16) JOLLES, André. Formas simples: Legenda, Saga, Mito, Advinha, Ditado, Caso, Memorável, Conto, Chiste. Tradução: Álvaro Cabral. São Paulo: Cultrix, (1930 in) 1976, p. 83-108.

(17) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 36-37.

(18) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 38.

(19) RANCIÈRE, Jacques. Políticas da escrita. Tradução: Raquel Ramalhete… [et al]. Rio de Janeiro: Ed. 34, 1995, p. 12.

(20) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 43.

(21) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 53.

(22) SÓCRATES in PLATÃO. Fedro. Tradução, apresentação e notas: Edson Bini. São Paulo: EDIPRO, 2012, p. 112.

(23) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 55.

(24) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 60.

(25) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, respectivamente, p. 62, 63 e 64.

(26) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 66.

(27) SOUZA, Eudoro de. História e mito. Brasília, Editora Universidade de Brasília, 1981, p. 3.

(28) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 69.

(29) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, respectivamente, p. 75, 77, 79, 83, 86.

(30) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 103, itálico da edição.

(31) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 113.

(32) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 115.

(33) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, respectivamente, p. 118, 121, 123.

(34) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 103, itálico da edição.

(35) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 127.

(36) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 41.

(37) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, respectivamente, p. 133 e 136.

(38) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 139.

(39) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, respectivamente, p. 145-147, 148, 149, 150-151.

(40) BLANCHOT, Maurice. Op. cit., (2002 in) 2011, p. 158.

Editora Raio de Sol, Livraria Cultura & Patricia (Gonçalves) Tenório convidam | lançamento de “A menina do olho verde”

convite