Maria-Maria* | Patricia (Gonçalves) Tenório**

Era uma antiga pedreira o lugar onde Maria resolveu levar Joana para fazer uma trilha. O voo dos passarinhos não se ouvia lá, porque as folhas secas das árvores se quebravam, se partiam, os ouvidos atentos às folhas, atentos ao próprio coração.

Maria começou a namorar Joana fazia pouco tempo. E fazia pouco tempo o bombeiro ensinou os primeiros socorros para as duas e aos três rapazes tão parecidos entre si que seriam trigêmeos não fossem de cores diferentes. E a um casal recém-casado, recém-constituído-um-lar, que não parava de trocar beijos e abraços, o que chamou a atenção de Joana.

– Eles não têm muito tempo.

Elas não tinham muito tempo. Mas pareciam séculos. E todos os dias Joana ligava quando saía da aula para marcar com Maria na lanchonete da escola. Não podiam se beijar, se abraçar, trocar carícias. Mas olhavam uma para outra como para se teletransportar, e avistar bem ao longe e cada vez mais perto a piscina azulada criada pela pedreira.

– Um veio d’água aqui brotou.

Disse o bombeiro. Bem simpático. Musculoso. Ensinou para Maria as primeiras instruções.

– Para o rapel é preciso soltar a alma, soltar o grito guardado no estômago.

Do estômago ele vinha, o grito. Maria o engolia, Maria o afastava da garganta, feito o medo afasta o pensamento e parecemos não pensar, parecemos ser feitos de pedra, e a pedra não tem humanidade. Ou será a pedra gente que se impõe pelo caminho? Bloqueia no caminho o pensamento de ir e vir. E estáticos, parados, ficaram Maria e o pensamento, aguardando o bombeiro, simpático, musculoso, soltar a corda, correr o trilho, para o corpo se jogar, o corpo se abandonar na profunda piscina azulada lá embaixo.

– Pula, Maria, pula!

Parecia Maria ouvir. Mas não ouvia nada, não sentia nada, nem o bater do coração. Uma carapaça de (medo?) suor cobria toda a pele, e os poros tão dilatados que se podiam ver as veias e o sangue grosso, viscoso, por elas a se arrastar.

Maria se lembrava do dia em que a mãe morreu. Ela não viu a mãe morta, enterrada, no caixão. O pai não deixou. Desde então imaginava cenas, criava histórias tão reais quanto estar ali, naquele abismo, prestes a se atirar.

Por que o medo de se atirar? O que iria perder além de uma vida? Uma vida pode se perder, uma vida pode se viver uma infinidade de vezes, uma imensidão de tipos e máscaras de possibilidades de si: Maria-Maria, Maria-Joana, Maria-sua-mãe, Maria-seu-pai, até Maria-bombeiro-simpático-musculoso.

– Vai, Maria, vai!

E Maria caiu. Era uma queda lenta. Em câmara lenta. Como se a alma de Maria abandonasse o corpo e visse o próprio corpo assustado, congelado, paralisado, caindo, sumindo, consumindo a si na queda, na entrega, no abandono de um abraço que Maria queria dar em sua mãe.

 

*

 

María-María*

 

Era una vieja cantera donde María decidió llevar a Joana para hacer un sendero. El vuelo de los pájaros no se oía allí, porque las hojas secas de los árboles se rompían, caían, los oídos atentos a las hojas, atentos al corazón.

María comenzó a enamorarse de Joana poco a poco. Y en poco tiempo, el bombero enseñó los primero auxilios a las dos y a los tres chicos tan parecidos unos a los otros, que podrían ser trillizos si no fueran de colores diferentes. Y una pareja de recién casados, recién-construido-un hogar, que no parabas de darse besos y abrazos, llamó la atención de Joana.

—Ellos no tienen mucho tiempo.

Ellas no tenían mucho tiempo. Pero parecían siglos. Y todos los días, cuando salía del aula, Joana iba a encontrarse con María en la cafetería de la escuela. No podían besarse, abrazarse, acariciarse. Pero se miraban la una a la otra como para tele-transportase, y miraban bien a lo lejos y cada vez más cerca la piscina azulada creada a través de la cantera.

—El agua brotó.

Dijo el bombero. Muy simpático. Musculoso. Enseñó a María las primeras instrucciones.

—Para rapel es necesario liberar el alma, liberar el grito almacenado en el estómago.

Del estómago salió el grito. María tragaba, María apartaba de la garganta, tenía miedo, apartaba este pensamiento y parecía no pensar,  parecía estar hecha de piedra, y la piedra no tiene humanidad. ¿O será la piedra que se impone en el camino? Bloqueaba en camino al pensamiento de ir y venir. Y estáticos, inmóviles, se quedaron María y el pensamiento, esperando que el bombero, amable, musculoso, suelte la cuerda, corra por la corredera, que su cuerpo se arrojara, su cuerpo se abandonara en la profunda piscina azul, allí debajo.

— ¡Salta, María, salta!

María parecía oír. Pero no oía nada, no sentía nada, ni siquiera el latido de su corazón. Un caparazón de (¿miedo?) sudor cubría todo su piel, y los poros tan dilatados que se podían ver las venas y la sangre gruesa, viscosa, que corría por ellas.

María recordó el día en que su madre murió. No vio a su madre muerta, enterrada en el ataúd. Su padre no la dejó. Desde entonces se imaginaba escenas, creando historias tan reales cuando estaba allí, en aquel abismo, a punto de arrojarse.

¿Por qué tenía miedo a tirarse? ¿Qué tenía que perder, aparte de una vida? Una vida se puede perder, una vida puede vivir una infinidad de veces, una inmensidad de  tipos y máscaras de posibilidades de sí: María-María, María-Joana, María-su madre, María-su padre, hasta María-bombero-amable-musculoso.

— ¡Vamos, María, vamos!

Y María se cayó. Era una caída lenta. En cámara lenta. Como si el alma de María abandonase su cuerpo y mirase su cuerpo tan asustado, congelado, paralizado, cayendo, desapareciendo, consumiéndose en la caída, en la entrega, en el abandono de un abrazo que María quería dar a su madre.

 

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* Extraído de Vinte e um / Veintiuno, Patricia (Gonçalves) Tenório. Tradução / Traducción: Alexandra Viscrian, David Pérez García. Madrid, España: Mundi Book, 2016.

** Patricia (Gonçalves) Tenório escreve prosa e poesia desde 2004. Tem dez livros publicados, O major – eterno é o espírito (2005), As joaninhas não mentem (2006), Grãos (2007), A mulher pela metade (2009), Diálogos e D´Agostinho (2010), Como se Ícaro falasse (2012),  Fără nume/Sans nom (Ars Longa, Romênia, 2013), Vinte e um/Veintiuno (Mundi Book, Espanha, abril, 2016), e A menina do olho verde (livros físico e virtual, Recife e Porto Alegre, maio e junho, 2016), traduzido para o italiano por Alfredo Tagliavia, La bambina dagli occhi verdi, publicado em setembro/outubro, 2016 pela editora IPOC – Italian Paths of Culture, de Milão.  Defendeu em 17 de setembro de 2015 a dissertação de mestrado em Teoria da Literatura, linha de pesquisa Intersemiose, na Universidade Federal de Pernambuco – UFPE, “O retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde: um romance indicial, agostiniano e prefigural”, com o anexo o ensaio romanceado O desaprendiz de estórias (Notas para uma Teoria da Ficção), sob a orientação da Profª Dra. Maria do Carmo de Siqueira Nino, publicada em setembro/outubro de 2016 pela editora Omni Scriptum GmbH & Co. KG / Novas Edições Acadêmicas, Saarbrücken, Alemanha. Contatos: patriciatenorio@uol.com.br e www.patriciatenorio.com.br

*** A lagoa azul de Maria-Maria, Jaboatão dos Guararapes, PE – Brasil. La laguna azul de María-María, Jaboatão dos Guararapes, PE – Brasil.

Una misiva de Buenos Aires | Luis Raúl Calvo

From: Luis Raúl Calvo [mailto:luisraulcalvo@gmail.com]
Sent: terça-feira, 20 de setembro de 2016 00:01
To: Patricia Tenório <patriciatenorio@patriciatenorio.com.br>; Patricia Tenório <patriciatenorio@uol.com.br>
Subject: Hermoso tu libro – “A menina do olho verde”

 

Querida Patricia,

 

Disculpá ante todo la tardanza en escribirte sobre tu hermoso libro, mis dificultades con el portugués atrasaron la respuesta, pero afortunadamente no impidieron que de a poco pudiera ir descubriendo, disfrutando y conmoviéndome con estos bellos relatos que en un escenario aparentemente infantil, nos muestra a personajes con mucha sabiduría que develan aspectos esenciales de nuestra existencia. Las preguntas, las reflexiones que hacen son alumbramientos que nos llevan a nosotros los lectores, a un propio proceso de introspección con nuestra propia vida.

El libro también nos grafica muy bien los cambios de época, los fines de la modernidad como una posibilidad todavía posible de encuentro con nuestros semejantes, con todas las complejidades por supuesto que también tuvieron esos tiempos.

En el comienzo se refleja acertadamente como en algún momento de nuestra historia pudimos vivir con mayor tranquilidad, seguridad, y  a su vez compartir las relaciones vinculares de un modo profundo, sin ese vértigo y cambios de paradigmas  a que nos llevó este mundo tecnologizado de estos días.

La escena del farmacéutico con su proyector super 8 compartiendo las películas con sus vecinos, es una prueba de ello. Un tiempo donde las diferentes instituciones: escuela, hospital, comisaría, etc eran todavía respetadas y valoradas por la población.

Te felicito por este nuevo libro y si en algún momento del año próximo venís a Buenos Aires podríamos hacer una presentación en nuestro Café Literario “Antonio Aliberti”.

 

Te mando un gran cariño,

 

Luis.

 

Um poeminha de ocasião | Camilo Mattar Raabe*

GOLPE (Homenagem a Shakespeare)

“Eu poderia viver recluso numa casca de noz e me considerar rei do espaço infinito” Hamlet, Cena II Ato II.

 

Golpe
Golpe em meus olhos
mastigando os dentes

 

Golpe
Golpe de choques íntimos
sinapses ínfimas

 

Agulhando os tímpanos
o golpe
o globo
uma casca 
de noz

 

Golpe de cacos:
tua constituição

 

Se mentes 
no entrementes
mentes

 

Temer uma marionete.

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* Contato: camiloraabe@hotmail.com

Mais civilidade, por favor! | Mara Narciso*

17 de setembro de 2016

 

A revista Veja decapitou Lula. É plágio, mas não é metáfora. Seguindo a incitação ao crime, as pessoas estão esquartejando seus desafetos em rede social. Um retrocesso aos tempos da Santa Inquisição. A fúria dos comuns atemoriza, e esse ódio não é sentimento cristão. Desavença entre amigos, rupturas de relacionamentos, brigas ideológicas ou escolha diferente de candidatos é suficiente para se rasgar a carne do outro. Em termos políticos você pensa diferente de mim, então eu vou matá-lo. Este comportamento domina a internet. Talvez a psiquiatria possa explicá-lo.

Em todos os níveis, tropeços são levados ao nível de crimes. Indícios não são provas, e o que se vê? O desdobramento das ideias se faz em segundos, num imaginário que parece inspirado em novelas. As pessoas, baseadas em suas paixões não economizam insultos, argumentando de forma vil, e, usando palavras cortantes, são estúpidas e jogam no colo do outro seus temores e defeitos.

Nas redes, muito se fala em Deus, amor, amizade, solidariedade, mas no campo das ideias, as pessoas perdem a compostura, apelam, agem de forma explosiva e a argumentação racional some. Acabam por mostrar o quanto o ser humano pode ser vil, irresponsável, cego, apaixonado e interesseiro. Não hesitam em fazer um linchamento, dando pancadas, desmoralizando, ofendendo pesado aos seus inimigos. Após o desnudamento e a execração, querem a execução. Seguindo o enforcamento moral é fácil condenar à morte.

Inconsequentes, numa frase humilham, quebram ossos, sangram, tiram o escalpe, pelam e esquartejam. Vive-se o tempo em que ser cruel não tem limite, mostrando o lado fera irracional, que muitos têm dentro de si. Agem de forma semelhante a um faroeste à mexicana, no qual, figurativamente enterram indivíduos até o pescoço para terem a cabeça pisoteada pelos cavalos.

Quanto menor a pessoa em estatura moral, mais quer se superar em xingamentos.  É preciso desmoralizar o oponente, roubar-lhe as forças, dar-lhe facadas pelas costas, ou na cara. Em meio ao turbilhão de insultos, caso apareça uma voz contrária, um solitário defensor, este é devidamente massacrado pelas balas de canhão que mudam de rumo e acertam o oponente. Como ousa discordar de mim?

Anônimos bem intencionados e outros nem tanto, continuam entrando no mundo da política, um lugar para profissionais que são despidos em praça pública e têm as suas vidas esmiuçadas diariamente. A bem-vinda liberdade de expressão deu voz a todos, porém muitos se deixam levar por instintos primitivos, giram a metralhadora e destroem. Não param, mesmo quando o inimigo é derrubado. Tripudiam sobre o cachorro morto, dando-lhes chutes. Agem de forma desumana, sentem-se heróis, por esmagar o adversário.

Uma palavra mal ouvida, uma injustiça cometida, já dói tanto, individualmente, quanto mais uma legião caindo de pancada em cima de alguém para lhe triturar, arrancando-lhe a dignidade e até a vida?

Pessoas comuns, sem preparo para julgar, e sob efeito da paixão, erram tanto quanto os que querem condenar. Difícil aceitar como normal a morte pública por crucificação. Ou por degola. Não se trata de ser contra a lei, mas exatamente seu oposto, fazendo valer o que ela diz. Espera-se que a Justiça faça o que lhe cabe: ser justa de forma isenta, supra-ideológica e apartidária. E que isso aconteça às claras, à vista de todos e em relação a qualquer um. Administrar conflitos é uma maneira de ser civilizado.

 

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* Contato: yanmar@terra.com.br

 

Fada de Licânia | Clauder Arcanjo*

Era uma vez…

Não era boa nem má. Tão somente por viver vagando sozinha nas ribeiras do rio Acaraú e, nos períodos de seca, ela descobrir flores onde os outros só encontravam espinhos, chamaram-na de Fada.

Alguns, sempre com os olhos de verão, quiseram jogar-lhe pedra, atirando-lhe, também, a pecha de bruxa.

Outros, com o coração empedernido, comentavam, em sussurros de inveja, que ela era uma perdida, uma mulher da vida.

 

***

 

É, de vez…

No entanto, certa manhã, quando a garotada, teimosa, foi catar frutos nos galhos já ressequidos, viram-na enfiando sementes e brotos no chão árido, aguando-os com suas próprias lágrimas. Em torno dela, uma legião de pássaros com bicos de prata.

Desde aquele dia — a senhora que, antes, não fora boa nem má —, recebeu o cetro de Fada de Licânia. Para nunca mais ser vista vagando, sozinha, nas ribeiras do rio.

 

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* Contato: clauderarcanjo@gmail.com

Um passeio “in-line” pelas ruas de Recife | Patricia Galindo* & Rafaelly Moura

 

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* Contato: pattioxe@hotmail.com

Grupo de Estudos em Escrita Criativa – 25/09/16 | Com Elba Lins* & Bernadete Bruto**

Do grego εκφραζειν, “explicar até o fim”, ekphrasis é o fenômeno da representação verbal de uma representação visual.

Muitos são os exemplos de ekphrasis no Ocidente, tendo sua origem na descrição de Homero do escudo de Aquiles, na Ilíada, passando pelos românticos com o poeta inglês John Keats, em “Ode a uma urna grega”, manifestando-se na prosa de Fiódor Dostoievski, em O idiota, quando descreve o quadro “O corpo do Cristo morto”, de Hans Holbein, até chegarmos a O retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde – objeto de minha dissertação de Mestrado em Teoria da Literatura, linha de pesquisa Intersemiose, na Universidade Federal de Pernambuco – UFPE.

O exercício do mês de setembro de 2016 do Grupo de Estudos em Escrita Criativa (Recife – PE) traz a ekphrasis para o centro, iluminando a Criação a partir de Cartões Postais. Para cada uma das participantes foi proposto escrever um conto a partir de imagens escolhidas de maneira aleatória: pinturas de Van Gogh, Millet, ou mesmo fotografias de Paris, ou do consultório do pai da psicanálise, Sigmund Freud, em Viena. O objetivo é investigar o que aquela imagem suscita na participante, o que em si provoca, que memórias, reminiscências, ou até vidas possíveis – seguindo a Poesia mais rica do que a História de Aristóteles, por aquela representar o que poderia ser, enquanto esta “apenas” o que foi.

Com vocês, apresento as ekphrasis de Elba Lins e Bernadete Bruto, no segundo mês do Grupo de Estudos em Escrita Criativa (Recife – PE).

Patricia (Gonçalves) Tenório

 

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(Foto: Gerald Zugmann, Sigmund-Freud Museum, Wien)

Da janela à frente, observo aquele divã onde ela deitou-se tantas vezes e onde durante anos tentou esvaziar todas as suas dores, vasculhando o inconsciente, procurando Símbolos, procurando significados, tentando descobrir porque seu Lado Sombra a fazia correr até a esquina mais distante e se travestir em prostituta.

Nestes momentos, ela deixava que os outros explorassem seu corpo e se dizia Uma Prostituta Sagrada cuja missão era ensinar a todos o significado do Sexo Sagrado. Depois de tudo, ela corria de volta até aquele divã, e numa enxurrada de palavras, catalogava uma a uma de suas Experiências Místicas.

Um dia ela simplesmente viajou e seu nome saiu estampado na capa dos jornais. Havia deixado somente uma carta, onde explicava sair deste mundo sem cumprir o último desejo, sem finalizar sua missão na Terra: iniciar no Sexo Sagrado ninguém menos do que eu. Eu que nos últimos sete anos tentei, do lado de dentro daquela sala, pôr uma luz, compreender todos os significados escondidos por trás das cortinas do inconsciente daquela mulher.

Hoje, o divã está vazio, mas continua num pedestal. As lâmpadas foram retiradas, as cortinas foram arrancadas, e nunca mais poderei decifrar a alma da minha paciente.

E eu estou agora, do outro lado da janela.

 

(“O Divã Vazio” – Texto escrito a partir da observação do primeiro Cartão Postal.

Para o Grupo de Estudos em Escrita Criativa

Elba Lins – Recife, 06/09/2016.)

 

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(Pablo Picasso, Museu Picasso, Barcelona)

De um lado o médico. Ele muito entende das questões do corpo, mas pouco conhece da alma humana. Por mais que tente entender aquela mulher, para ele, ela não passa de mais uma enferma, de mais um ser que se encontra no limiar entre a vida e a morte. Ele toma seu pulso fraco, segura uma mão que é vista por ele com as cores da morte. Ele somente aguarda terminar este dia, se findar esta vida e retornar para casa. Ele nem pensa em dirigir à doente umas poucas palavras de conforto… pois sabe que não há mais nenhuma esperança.

Do lado esquerdo da cama, uma dedicada freira, um pouco mais consciente das coisas do espírito, tenta chamar esta mãe de volta à vida e tenta lhe entregar uma bebida quente. Olha a mão direita da enferma que repousa junto ao peito, ainda vendo nela uma coloração de vida, um sinal de esperança. A freira usa artifícios para atraí-la, entre eles mostra-lhe o filho, o único bem que tem nesta vida.

Mas entre estas duas figuras está ela, a enferma que agora só pensa na alma que em breve deixará o corpo frágil e voará rumo ao desconhecido.

 

(“A Enferma” – Texto escrito a partir da observação do segundo Cartão Postal.

Para o Grupo de Estudos em Escrita Criativa

Elba Lins – Recife, 06/09/2016.)

 

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(Vincent van Gogh, Van Gogh Museum, Amsterdam)

Hoje só desejo estar neste pequeno quarto e amanhã despertar, com o sol batendo na minha janela.

Hoje não preciso de amigos, não quero amantes, quero acordar bem cedo e lavar minhas mágoas, minha face e minha alma; colocar meu chapéu de palha e sair ao sol.

Vou percorrer campos de girassóis e firmar na minha retina as cores do mundo para poder transpô-las para as telas de linho dispostas na minha varanda, à espera da luz das cores adormecidas no branco inerte das telas. Nelas vou colocar a beleza dos campos, os detalhes de todas as coisas e a dança luminosa que só eu percebo nelas.

Mesmo que me isole do mundo e me torne um louco na visão dos outros, ainda assim, surpreenderei a todos com a beleza da minha obra.

Para Vincent Van Gogh

 

(“A Luz das Cores” – Texto escrito a partir da observação do terceiro Cartão Postal.

Para o Grupo de Estudos em Escrita Criativa

Elba Lins – Recife, 06/09/2016.)

 

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(Jean-Baptiste Greuze, The Frick Collection, New York)

Camilla passa a maior parte do tempo livre, brincando com seus gatos ou costurando as peças para o enxoval. Enquanto costura pensa na vida: Quais os deveres de uma esposa? O que terei que fazer na minha casa, após o casamento?

Na verdade, ela preferia ficar enrolando os novelos de lã do que desenrolar os mistérios da vida e todos os questionamentos que não cessavam de surgir na sua cabecinha de menina.

Camilla pensou, pensou, e de repente se viu aguardando silenciosamente a chegada do noivo, um fazendeiro vizinho de cerca de quarenta anos, que não era exatamente o modelo de príncipe encantado que ela vira nos livros. Depois de muito pensar, Camilla decidiu que precisava fugir para bem longe dali e procurar trabalho como ajudante de costura. Ela começa a guardar os novelos, tesouras, agulhas e todo material de costura quando sente que alguém passa as unhas no braço direito… ela se assusta e imagina que é o noivo que chega à sua casa. Neste momento abre os olhos para ver o que acontecia…era Blanche, a gatinha, que lhe dá pequenos botes tentando dela arrancar um dos novelos de lã. Camilla suspira aliviada, estava sonhando. Um noivo ainda não era assunto, senão para muitos e muitos anos depois.

 

(“O sonho de Camilla” – Texto escrito a partir da observação do quarto Cartão Postal.

Para o Grupo de Estudos em Escrita Criativa

Elba Lins – Recife, 06/09/2016.)

 

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(Foto: Pierre Michaud, Paris)

 

Ele & Ela em Paris

 

Num certo mês de maio de 1976, um casal anda de mãos dadas à margem do Rio Sena.

Ela: Nem acredito, estamos em Paris! Mal ando, flutuo nessa viagem. Olho para todos os cantos que tantas vezes li nos livros e vi nos filmes. Mas o que está me agradando mais é a companhia dele! Sim, ELE! Ao meu lado, de mãos dadas. Meu Deus! Nem acredito!

Ele: Estou em Paris! Inacreditável! Valeu todo o esforço, agora vou poder aproveitar minha vida! Vim com Ela para Paris… Nos conhecemos uma vida toda, vamos poder aproveitar bastante. Não vejo a hora de ver o Túmulo de Napoleão!

O casal sai da visita ao Túmulo de Napoleão e caminham pela cidade muitos quarteirões para conhecer melhor a cidade até alcançar a Champs-Elyssés… Na longa caminhada os pensamentos surgem no passo-a-passo.

Ela: Esta é a terceira cidade que visitamos na viagem. Estou feliz! Mesmo que esteja sendo tão interessante observar as diferenças, tentar entender e ser entendida. Nada mais importa do que estar com ele! Toda noite escolhemos nossos passeios e Paris é linda, tanto de dia, quanto de noite. A chuva às vezes atrapalha um pouco. Tudo é belo nessa cidade, embora seu povo seja meio abusado. Como se fôssemos obrigados a falar sua língua e como se estivessem fazendo um grande favor para nós turistas… Ontem naquela pâtisserie quase disse algo que rimasse como Merci Beaucoup… Ha ha ha!

Ele: Estou meio gelado hoje. Deve ser o frio. Sinto um misto de carinho paternal por ela, toda encolhida nesse vento frio… Mas estou cansado hoje. Algo na sua atitude me deixa meio irritado. Sempre chamando atenção por onde passa! Precisava ontem encrencar com o padeiro? Estamos em Paris, tanta coisa para fazer divertida, diferente. Não sinto que aprecie a viagem…

Ela: Não quero fazer nada para atrapalhar nossa viagem…

Ele: Acho que devo dizer a ela… contar toda a verdade…

Caminham em direção à Torre Eiffel… Cada vez mais apressados… Pois pinguinhos de chuva começam a cair.

Ele está entusiasmado com o lugar. Ela está com medo da altura, mas não diz nada. Aproveita a visão longe, bem longe dos parapeitos, como pode, à distancia… Ele nota seu receio, se aproxima e passa o braço em sua volta e vão descendo no elevador. Muitas emoções vão se sucedendo nessa descida…

Ela: Não adianta mais! Somos muito diferentes! Não consigo nunca agradá-lo!

Ele: Não adianta mais! Mas ela está comigo há tantos anos… Não posso decepcionar…. A  quem? A TODOS…??

Chove em Paris, ele compra um guarda-chuva para protegerem-se. Ela está gelada!

Ele tem pena… Abraça para protegê-la… Ali em Paris, onde muitos vão para namorar. Na frente da Torre Eiffel, ele a beija numa amorosa forma de despedida e ela sente, suspira… e acorda!

ELA: Ufa! Ai que sonho mais medonho, meu filho! Sonhei que estávamos em Paris. Paris, imagina? E você me dava um beijo de despedida…. Ai, meu Deus! Que horror! Abrace-me, meu bem!

Ele: Calma, meu amor! Estou aqui e não vou nunca lhe deixar! Foi só um sonho ruim….

Encosta sua mulher junto ao peito e esconde dentro da coletânea de poemas franceses que estava lendo o impresso do e-ticket da viagem dos sonhos à Paris…

 

Deslizar em um beijo nossos dois corações confusos ,

Tu que me ensinaste, já nem lembras mais.*

 

       À George Sand de Alfred Musset                                        

           

FIN

Recife, 23 de Setembro de 2016.

Bernadete Bruto

* Glisser dans un baiser nos deux coeurs confondus,

Toi qui me l’as appris, tu ne t’en souviens plus.

 

12-img_4980 (Jean-François Millet, The Frick Collection, New York)

 

PENSAMENTO NA LUZ DA LAMPARINA

DE LUZ E SOMBRAS

SOMOS NÓS

NA LUZ

VISLUMBRE DO ROSTO SERENO

ISENTO DE PENSAMENTOS

NA SOMBRA

O PESO DA VIDA

PREOCUPAÇÕES COSTURADAS

O DESTINO  ENQUADRADO

NO QUADRADO ESCURO

NA LUZ DA LAMPARINA

DO QUADRO SERENO

NO ROSTO DAQUELA MENINA (*)

 

“Estamos no ano da Graça de Nosso Senhor Jesus Cristo de 1872. Sou uma mãe de família. Je m’apelle Pauline. Estou aqui sentada costurando na luz da lamparina, enquanto meu filhinho dorme. Este é o melhor horário para fazer os reparos. Meu dia é muito ocupado, cozinhar, lavar, passar, arrumar, em meio aos cuidados de meu filho pequeno. Então, aproveito a noitinha para a atividade que, de certa forma, é algo que me descansa, ainda mais agora, grávida novamente! Nesses momentos fico aqui pensando…

… Há pouco era uma moçoila sonhando com a vida! Agora estou aqui com esta realização. Meus pais escolheram o Jean-François para ser meu marido. Embora não questionasse, a princípio me deu um misto de alegria e receio… Agora, depois de passados três anos, algo sobre a luz da lamparina me deixa refletindo… SEI QUE A VIDA É ASSIM. Faço meus trabalhos como boa cristã, procuro ser uma esposa obediente e trabalho para que nosso lar esteja sempre bonito e aconchegante. Mas sou casada com um pintor. Por isso não posso exigir que a casa esteja sempre impecável. Ela tem de servir ao seu dono. Assim, muitas vezes costuro para fazer companhia a Jean-François, enquanto ele pinta, eu espero a hora para poder dormir. Algumas vezes o sono bate, cochilo sobre o tecido. Outras vezes me vem um vazio do fundo da alma… onde foi parar Pauline? Aquela menina loira que lia romances, conversava com as amigas e passeava junto com os irmãos nos arredores de seu solar sonhando com a vida futura???

Estou nessa vida agora. Costuro para não dormir. O bebê ao meu lado dorme depois de um dia de traquinagem. O senhor meu marido pinta o quadro, que não posso ver antes do término. Quando ele sair para dormir ainda vou ter que limpar a sala, levar o bebê para o berço. Minhas costas doem: o novo bebê que está nas entranhas começa a dar pinotes!

O relógio toca as dez badalas. O senhor meu marido parece que está no caminho certo do trabalho pelas pinceladas que relanceio daqui do meu canto e pelo visto vai demorar ainda… Estou aqui na luz da lamparina, com um pouco de vazio… Saudades de casa? De mim? Ou será que não foi suficiente minha ceia? Doidivanas! Não tenho tempo para pensar em baboseiras! Sou uma mulher católica. Estou cumprindo a mais honrosa missão e preciso terminar estas mantas. Logo o inverno chegará, o novo rebento nascerá e é meu dever manter tudo em ordem e aconchegado.

Novamente o carrilhão soa. Onze badaladas! Jean-François levanta feliz com o término da obra. Tão feliz, mas muito cansado! Depois dos cumprimentos de boas noites retira-se para os aposentos… Agora resta-me encerrar os serviços. Arrumo a manta, levo o bebê para o bercinho com um beijo na testa, passo o pano no vestíbulo.

Por fim, pego a lamparina para ir embora passando na frente da tela recém-pintada. Estanco. Estou estupefata! Pisco os olhos. Quem é aquela senhora costurando na luz da lamparina? Não consigo reconhecer a mim naquele espelho tão fiel da própria vida e infiel à minha própria alma! Quem sabe, por isso mesmo, prontamente, sopro a lamparina e saio no escuro em direção ao meu status quo.”

Recife, 23 de Agosto de 2016.

 

Bernadete Bruto

(*) Na luz da lamparina, Bernadete Bruto.

 

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(Johannes Vermeer, The Frick Collection, New York)

Almas Gêmeas

Uma moça anda pelo corredor do museu, toc-toc-toc. Viera para a exposição de Veemer que ficaria por algumas semanas na cidade. Toc-toc-toc, passa por vários quadros, mas um, somente um, lhe chama a atenção. Uma tela onde o cavaleiro conversa com uma dama. Esta cena lhe hipnotiza…

A moça olha fixamente para a tela, como se recordasse de algo… Havia visto aquela cena? Onde? Que livro, revista ou documentário? Quem eram aquelas pessoas? O que marcava aquele mapa na parede????

A moça olhou mais um pouco. Fixamente mais e de repente, num abrir e fechar de olhos, não reconhece a cena… ELA É A PRÓPRIA CENA! Com horror descobre que está dentro do quadro!!!! Levanta-se da cadeira, tenta sair pela tela, mas há algo como um vidro que impede a sua passagem.

Corre em direção à janela, mas ela também não abre mais do que estava na pintura e o chapéu do homem impede a sua passagem..

– Tudo é imutável, meu Deus! – disse a moça – Nada posso fazer… tudo ficará igual à tela! Uma pintura não se modifica com o tempo… Olha em volta desesperada procurando uma saída para aquele mapa e reconhece todos os lugares marcados.

Oxe, aqui só estão os lugares que visitei na minha vida… ai, meu pai! Que sonho horroroso é esse? Pisca os olhos na tentativa de acordar. Nada mudou… Com os olhos rasos d’água, ela senta-se na posição pintada, ri da própria desgraça com as mãos apoiadas na mesa e pronto! Nada mais é do que a moça da pintura… congelou naquele quadro! Apenas um observador mais atento notaria que a dama holandesa de sorriso doce tem uns olhos cheios de inquietude.

Toc-toc-toc, passos de um rapaz interessado na mesma exposição. Ao ver nos jornais, corre imediatamente para o museu. Toc-toc-toc, são seus passos caminhando pela exposição. Ele pára em frente ao fatídico quadro e reencontra-se com a cena familiar.

De longe, muito longe, há séculos atrás, o autor do quadro havia pintado aquelas pessoas com toda alma que, por esse motivo, por gerações permaneceram intactas, a energia presa ao quadro. Quando elas morreram, suas almas ficaram vagando por eras e hoje, encontram finalmente um destino.

Agora o olhar da mulher sorri no entendimento para aquele homem que também lhe sorri de volta. E assim, juntos, como por encanto, de mãos dadas, saem do museu conversando sobre as obras do grande artista holandês que pintava cenas domésticas.

Penso que é assim que as almas gêmeas possam se encontrar. Vão ter muito assunto para tornar interessante a companhia, aproveitando os dias em conjunto, transformados  numa agradável convivência, e, acho até, que vão ser felizes por muito, muito e muito tempo.

Recife, 24 de Agosto de 2016.

Bernadete Bruto

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(Foto: Castro Marim, Algarve)

 

Uma Casa em Algarve

Não permita Deus que eu morra

Sem que volte para lá;

Sem que desfrute os primores

Que não encontro cá;

Sem qu’inda aviste as palmeiras,

Onde canta o sabiá.

(Trecho de “Canção do Exílio”, Gonçalves Dias)

 

“Todo santo dia passo na frente desta casa e invento uma série de desculpas só para, quem sabe, ver a menina que habita aquela casa? Por entre a porta e janelas fechadas, espero o instante feliz, no qual ela surja.

Menina linda, olhos negros, redondos, brilhantes e brincalhões balançando meu coração. Ao longe o som daquela música… menina linda que eu adoro, menina pura como a florEngraçado… Logo aqui, em Portugal, foi me acontecer tal fato… Tudo bem, tudo bem. A canção também não é brasileira!

Demorei demais aqui na frente. Não posso ficar mais… Os donos da casa, aquele senhor com ar sisudo e sua esposa de olhar desconfiado e arredio, logo me notarão se eu permanecer. Amanhã eu volto! Na manhã seguinte, passo novamente, e começo a inventar alguma desculpa para ficar olhando aquela casa, à procura da menina, já falei do seu sorriso? Para mim não há igual! Se não fosse esta laranjeira talvez eu conseguisse ver a minha menina…

A porta se abre num rompante, começo a andar olhando em outra direção, mais na esquina olho de relance para ver quem é… Ai, é aquela senhora desconfiada olhando de um lado para o outro, com uma vassoura na mão… Mas não me nota. Varre a calçada… Amanhã eu volto.

Não pude chegar pela manhã, chego no início da tarde. A laranjeira dá uma sombra na calçada que me lembra de outras sombras do passado recente… ouço a canção: sombras, nada mais a torturarem meu ser…

A porta se abre. O senhor sai. Da porta, a senhora desconfiada lhe acena e rapidamente a fecha. E da janela? Da janela, nesse instante, vejo movimento. Logo desanimo… É apenas a senhora na janela! A menina, não está lá! Estou em Portugal e esta não é a minha casa, embora pareça demais com a casa da minha infância… Se não fosse o laranjal, diria até que voltei no tempo. E a menina que busco? Menina pura como a flor? Perdeu-se em algum lugar no meu coração… Agora apenas vejo sombras e nada mais!”

Recife, 23 de Agosto de 2016

Bernadete Bruto

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* Contato: elbalins@gmail.com

** Contato: bernadete.bruto@gmail.com

Índex* – Agosto, 2016

Se eu fosse um

Passarinho 

Esqueceria as

Folhas mortas

Do passado

Arrancaria as

Ervas daninhas

Do presente

E passearia

Suavemente

No céu azul

*

Mas como

Não sou um 

Passarinho

Vivo à cata

De migalhas

Vivo em busca

De palavras

Assim

Pequenininhas 

Que possam

Traduzir

Por um segundo

A imensidão

De eternidade

Presa aqui

No meu peito

(“Quem escreve não se cansa de buscar”, Patricia (Gonçalves) Tenório, 06/08/16, 07h55)

A busca sem fim pela Escrita Criativa no Índex de Agosto, 2016 do blog de Patricia (Gonçalves) Tenório.

Dois contos para uma Escrita Criativa | Patricia (Gonçalves) Tenório (PE, Brasil).

O físico fica menor enquanto o mito cresce | Mara Narciso (MG, Brasil).

Projeto Pasárgada nos jardins da Academia | Marly Mota (PE, Brasil).

Grupo de Estudos em Escrita Criativa | Com Bernadete Bruto (PE, Brasil) e Elba Lins (PB/PE, Brasil).

Agradeço a participação e carinho, a próxima postagem será em 25 de Setembro, 2016, grande abraço e até lá,

 

Patricia (Gonçalves) Tenório.

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Index* – August, 2016

If I were

A little bird 

I’d forget the

Dead leaves

From the past

I’d rip out the

Weeds

Of the present

And I’d walk

Gently

In the blue sky

*

But because

I’m not

A little bird

I live in seek

Of crumbs

I live in search

Of words

Like this

Little niggling

That can

Translate

For a second

The immensity

Of eternity

Trapped here

Inside my chest

(“Who writes doesn’t be tired of searching”, Patricia (Gonçalves) Tenório, 08/06/16, 7:55 a.m.)

The endless search for Creative Writing in the Index of August, 2016 in the blog of Patricia (Gonçalves) Tenório.

Two short stories for a Creative Writing | Patricia (Gonçalves) Tenório (PE, Brasil).

The physical gets smaller as the mith grows | Mara Narciso (MG, Brasil).

Pasargadae Project in the gardens of the Academy | Marly Mota (PE, Brasil).

Study Group in Creative Writing | With Bernadete Bruto (PE, Brasil) and Elba Lins (PB/PE, Brasil).

Thank you for participation and caring, the next post will be on September 25, 2016, a big hug and see you there,

 

Patricia (Gonçalves) Tenório.

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* Índex foi traduzido (a maior parte) apenas para o inglês por uma questão de extensão do post.

* Index was translated (most of it) into English only as a matter of the extension of the post.

** O Paraíso Perdido e Encontrado de Piracanga, BA, Brasil. The Lost and Found Paradise of Piracanga, BA, Brasil.

Dois contos para uma Escrita Criativa | Patricia (Gonçalves) Tenório*

Laura senta em uma mesa do restaurante cercado de vidro. Ele fica no meio do shopping center. Ela escolhe uma mesa que dá para ver as pessoas passarem.

Um casal de velhinhos.

Um casal de jovens.

Adolescentes de mãos dadas, adultos de mãos dadas, os velhinhos se afastam…

De mãos dadas.

O garçom vem receber o pedido de Laura.

– Uma taça de vinho branco, por favor.

Chadornnay? Sauvignon blanc? E entre as duas uvas, entre os dois vinhos, Laura se lembra de Marcelo.

– Garçom, duas taças de sauvignon blanc.

Estávamos no hotel em Gramado. Marcelo parecia mais jovem, parecia mais bonito, o grande sedutor. Ele havia me pedido em casamento; eu ostentava a aliança de noivado na mão direita.

– É uma pedra de brilhante.

O brilhante faiscava a luz do lustre antigo quando o garçom veio ao ouvido do meu noivo e sussurrou algum segredo. Marcelo empalideceu, pediu licença e saiu em direção ao telefone.

– Sua taça de vinho branco, madame.

Olho ao redor. Estou no shopping center. No aquário em forma de restaurante e continuo vendo as pessoas passarem. Elas não estão mais de mãos dadas. Elas passam por mim indiferentes ao que me aconteceu, ao que a mim sucedeu naquele longínquo hotel de Gramado.

Esperei dez, vinte, trinta minutos, uma hora, a noite inteira. Marcelo não voltou. Marcelo não retornou jamais. E no outro dia, na recepção do hotel, apenas um bilhete.

– Sinto muito.

Eu também senti muito. Eu também desesperei. E por isso todo dia treze de agosto vou a um restaurante comemorar o aniversário de noivado.

– A senhorita está sozinha?

Um homem alto, magro, de óculos.

– Não, não estou.

O homem alto, magro, de óculos olha ao redor, procura ao redor a minha companhia.

– Não vejo ninguém.

Eu calada.

– É uma pena uma moça tão bonita desacompanhada bebendo uma taça de sauvignon blanc.

Olho para o homem alto. Analiso bem sua expressão.

– O senhor está enganado. Não estou sozinha.

Mostro o livro Toda poesia, de Ferreira Gullar.

Olho mais uma vez o seu rosto parado.

– E o vinho é chadornnay.

 

(“O aquário”, 14/08/16)

 

*

 

João Ricardo perguntou o que havia falado para Elisabete que ela entendeu errado.

Do outro lado do balcão, ela colocava a mão em concha no ouvido tentando colher as últimas sílabas da frase proferida.

– … poderia?

Poderia o quê? Passar a conta? O sal? A pimenta? A blusa azul cor do céu?

João Ricardo se aproximou; Elisabete se afastou do balcão temendo um assalto, prevendo um assédio, e buscou na gaveta aquele botãozinho de chamar a polícia.

– Ele é bandido?

– Ele é correto?

– Ele é romântico?

A moça lembrou dos livros clássicos. Aqueles que ensinavam errado aquilo que ela considerava certo.

O rapaz não se importou em ser confundido. Há tempos de herói, épocas sombrias. E por aí vão as histórias que agradam as moças sonhadoras.

Ele foi um sonhador, numa fase dessas da vida. Mas cansou de esperar por uma moça, esperar que a moça, do outro lado do balcão, lhe desse a mão em casamento.

 

(“O eco”, 23/08/16)

 

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Patricia (Gonçalves) Tenório escreve prosa e poesia desde 2004. Tem dez livros publicados, O major – eterno é o espírito (2005), As joaninhas não mentem (2006), Grãos (2007), A mulher pela metade (2009), Diálogos e D´Agostinho (2010), Como se Ícaro falasse (2012),  Fără nume/Sans nom (Ars Longa, Romênia, 2013), Vinte e um/Veintiuno (Mundi Book, Espanha, abril, 2016), e A menina do olho verde (livros físico e virtual, Recife e Porto Alegre, maio e junho, 2016), traduzido para o italiano por Alfredo Tagliavia, La bambina dagli occhi verdi, a ser publicado em setembro, 2016 pela editora IPOC – Italian Paths of Culture, de Milão.  Defendeu em 17 de setembro de 2015 a dissertação de mestrado em Teoria da Literatura, linha de pesquisa Intersemiose, na Universidade Federal de Pernambuco – UFPE, “O retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde: um romance indicial, agostiniano e prefigural”, com o anexo o ensaio romanceado O desaprendiz de estórias (Notas para uma Teoria da Ficção), sob a orientação da Profª Dra. Maria do Carmo de Siqueira Nino, a ser publicada em outubro, 2016 pela editora Omni Scriptum GmbH & Co. KG / Novas Edições Acadêmicas, Saarbrücken, Alemanha. Contatos: patriciatenorio@uol.com.br e www.patriciatenorio.com.br

O físico fica menor enquanto o mito cresce | Mara Narciso*

21 de agosto de 2016

O maior de todos é João Faria, celebridade cujo sobrenome não tem “s”. Os seus combustíveis são a fé sem concessões e a obsessão titânica. A natureza lhe deu bons recursos físicos, alta estatura e força, mas, desajeitado, não tem beleza e possui pouca habilidade na comunicação. É homem trabalhador e corajoso, tendo recebido, por quinhão, ritmo e tenacidade incríveis.

Tantas maneiras de ser, tantos lugares para se cair e foi dar de cara em Montes Claros. Seu avô Corinto era amigo de Indalício Narciso, proprietário da fazendinha Aliança, que é próxima da cidade. Com bom porte, João trabalhou naquela roça, rachou lenha, foi carreiro, fez trabalho braçal grosseiro e se casou com Benedita, filha de Manoel Urubu, criada ali por Picucha. Tiveram três filhos, dois meninos e uma menina. A mãe de João Faria era negra, e seu pai, José Faria, era branco. Viúvo casou-se com Nega, irmã de Picucha, e foram morar na Aliança.

João tinha tudo para ter uma existência singela, obscura, no anonimato. Mas não foi assim. Não era alfabetizado, morou anos como agregado num rancho, de portinhola exígua, que mal o cabia, ao lado de um bambuzal, no qual não fez nenhuma melhoria. Não tinha salário e recebia uma feira semanal. Tempos depois, com a indenização trabalhista, saiu da Aliança, comprou uma carroça e uma casa, e em 1977 mudou-se para o Bairro Camilo Prates. Ganhou a vida transportando ferro, sobre tração animal.

Havia uma cerca entre os quintais do seu bairro. Um dia, um chapa de caminhão vulgo Estrelinha, abusado, falou obscenidades para Benedita, sua esposa. Ela contou ao marido. João defendeu sua honra disparando com uma garrucha um tiro fatal, no peito do vizinho. Foi a julgamento, sendo absolvido pelo júri. Sidônio Paes Ferreira fez sua defesa. Até o promotor pediu a sua absolvição. Seu gesto, para os conceitos daquela época, foi considerado um serviço de limpeza social, pois o morto era temido por bater em todos, até na polícia. Após o acerto com a justiça, saiu livre para continuar a labutar vida afora. A esposa de João Faria é cega há vários anos, devido ao glaucoma, mas encontra-se adaptada a situação e faz tudo em casa.

Herdou do pai José Faria, que era caixeiro de frente do terno de catopês, o gosto e o conhecimento pelos rituais religiosos. Quando o terno ia acabar devido a um desentendimento entre o mestre e o procurador, João, aos 17 anos foi eleito por aclamação. Tornou-se Mestre do 2º Terno de Catopês de Nossa Senhora do Rosário, e esta é a sua glória, há 54 anos. O carroceiro humilde no restante do ano torna-se um ícone, um rei por curtos cinco dias, alguém festejado, assediado, fotografado à exaustão. Ressurge a cada agosto, quando se dá a transformação, e sai cidade afora comandando o terno com mão férrea.

É fácil sentir-se atraído pelos catopês. A roupagem branca, singela de mangas compridas, o capacete bordado de pedras sobre a testa, encimado com penas de pavão, e as fitas coloridas que vão da cabeça aos pés, têm uma estética privilegiada. Belos e fotogênicos os catopês atraem os olhos, o coração e as câmeras fotográficas.

Durante a festa católica, há o esquecimento da vida real, e afunda-se no mundo do sagrado, da adoração, e da fé, os quais dão forças para intermináveis batuques, cantorias e circunvoluções ritualísticas, um inusitado bailado, sob sol forte ou debaixo da lua. A incorporação espiritual é tão notável, que se pensa que o chefe dos catopês esteja em transe. Basta um som sair de sua boca, e o grupo que vai, volta e segue seus passos. João Faria canta, dança e toca o seu tambor com um fervor que comove. É um rito que não aceita mudanças. As evoluções do mestre catopê, assim como o batuque da sua caixa têm a marca da forte devoção. Vê-lo subir e descer as ruas principais da cidade impressiona, num homem encurvado aos 71 anos. Seus filhos não o seguiram. As décadas avançaram, e ele, antes alto e forte, foi perdendo o tamanho e a força, enquanto seu espírito e o mito se amplificaram. Os personagens de Montes Claros têm e fazem história, no caso dos catopês, há 177 anos.

 

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